Los “crímenes del Tarot”: una carta sin respuesta

Fueron veintidós días de terror; un mes negro para la historia criminal estadounidense en el que los denominados “asesinos del Tarot” camparon a sus anchas haciendo y deshaciendo a su antojo, dando muerte, como si fuesen “Dios”. Pero ¿qué se esconde tras estos misteriosos asesinatos?

Charles Moose, jefe de policía del condado de Montgomery (Maryland), no pudo ocultar su irritación delante de la prensa. Se había publicado un dato crucial para la investigación de los crímenes del francotirador que tuvieron atenazada a la población norteamericana desde el pasado 2 de octubre hasta la detención de los dos presuntos criminales. John Allen Mohamed (41) y John Lee Malvo (17) habían dejado a sus espaldas diez cadáveres y tres heridos.

Moose no concebía que se hubiese filtrado el dato de que el francotirador se había tomado la molestia de dejar un naipe del Tarot, concretamente el arcano mayor núm. XIII, La muerte, en el cual había escrito una frase más que inquietante: “Querido policía: soy Dios”. El jefe de policía llegó a declarar que: “Alguien en la comunidad policial ha hecho algo que yo encuentro muy inapropiado”.

Pero ¿qué representa ese siniestro mensaje? ¿Qué estaban intentando decir los asesinos? ¿Qué pretendían con esta calculada acción? Si tomásemos el significado más básico del arcano núm. XIII tendríamos que ceñirnos a lo que ya apuntaba Clint Van Zandt , antiguo experto del FBI, quien interrogado al respecto declaró que: “Quizá todo lo que dice es que en el momento que apunta con una mira, siente que tiene el poder de dar vida o muerte” , tesis que también comparte el criminólogo y escritor Manuel Carballal : “Es posible que se excite mucho sexualmente al `marcar´ a las personas en su punto de mira. Tiene el poder de elegir sobre la vida y la muerte”.

Simbolismo ambiguo

Sin embargo, es posible que estos crímenes escondan algo más que un simple mensaje de poder. Se ha especulado sobre la existencia de otros naipes del Tarot en las escenas de los crímenes, aunque el hermetismo policial respecto a este caso ha impedido que sea confirmada. Por otra parte, tampoco los presuntos criminales han querido explicar qué les pudo llevar a tener a todo un país en vilo con tan sólo un rifle.

El simbolismo de la baraja del Tarot es extremadamente rico y complejo y su mensaje no siempre es el que parece más evidente. La carta, que nos muestra un esqueleto que con su guadaña sesga cabezas, coronas, manos y pies, no suele ser el emblema de la “muerte física” tal y como la entendemos nosotros, sino que augura un cambio brusco, una transformación, la gran metamorfosis…

Karen Hamaker-Zondag , en su obra El tarot como vía de conocimiento , explica lo siguiente sobre este naipe: “Despídete de esas cosas que ya han cumplido su cometido, renuncia a actitudes que han dejado de ser útiles y descarta todo lo superfluo. Éste es el mensaje de La muerte , el impulso interior para acabar con ciertas actitudes, conductas, cosas y situaciones que nos estorbarán si siguen formando parte de nuestra vida”.

¿Podía Mohamed, cuyo verdadero nombre antes de convertirse al Islam era Williams, querer estar simbolizando esa transformación radical que había sufrido en los últimos tiempos?

Según el médico psiquiatra y miembro de la Asociación Europea de Psiquiatría José Miguel Gaona, es probable que Mohamed y Malvo, de quienes se ha publicado –quizá intencionadamente por parte de las autoridades norteamericanas- que eran simpatizantes de Al Qaeda, estuviesen haciendo una especie de “limpieza”. “El haber elegido esta carta pudiera ser meramente algo accidental, si bien el arcano XIII no significa la muerte como mucha gente cree, sino la ‘renovación’. ¿Podría ser que él, después de su conversión al Islam, estuviese afrontando un verdadero período de renovación y limpieza del país, ya que era admirador de los terroristas de los atentados en Nueva York?” , se pregunta Gaona. ¿Quién sabe? Pero lo cierto es que ya surgieron en su día algunas voces, como la del investigador Robert Bauval, que apuntaban una extraña conexión esotérica entre el Tarot y los sucesos del 11-S.

Muchas hipótesis, pocas respuestas

Desde luego y aunque las autoridades han decidido tomar este caso como un asunto de “terrorismo” -cosa que por otra parte les resulta muy interesante de cara a tener un mayor control de la población norteamericana a través del miedo-, existen tesis para explicar los crímenes aptas para todos los gustos; encontramos desde las más descabelladas hasta aquellas que nos hacen reflexionar sobre el futuro que le espera a nuestra avanzada aunque enferma sociedad.

No faltan quienes ven en estos crímenes un claro móvil diabólico. Tal es el caso de Sollog, un polémico personaje que ha descargado en Internet toda una complicada tesis pseudosatánica en la que intenta relacionar los lugares en los que se cometieron los asesinatos para configurar un pentagrama invertido (símbolo adoptado por el satanismo). No contento con ello, mientras los presuntos francotiradores aún estaban en paradero desconocido, Sollog trataba de “predecir” los próximos emplazamientos en los que se cometerían los siguientes crímenes basándose en su rebuscada hipótesis. Además, Sollog ha buscado una relación entre los nombres de los lugares en los que se cometieron los crímenes y la Biblia. En todos ellos cree ver un mensaje oculto, extremo que le ha llevado a confeccionar una supuesta cruz invertida sobre el mapa de Maryland.

Lo cierto es que esta serie de asesinatos indiscriminados ha conmocionado a la sociedad norteamericana, aunque tal vez no lo suficiente como para que se abra un debate serio que acabe en la prohibición de la tenencia de armas como si fuesen caramelos, pero sí lo bastante para que se cuestione la presunta influencia perniciosa de algunos juegos demasiado realistas…

Es el caso de Sniper: Path of Vengeance ( Francotirador: camino de venganza ), o Hitman 2: Silent Assassin ( El golpeador 2: asesino silencioso ). De hecho, Wal-Mart, la cadena comercial más importante de ese país, decidió retirar de sus tiendas en la zona de Washington Sniper porque consideraba que sus intereses económicos podían verse resentidos a causa de este asunto. Por otra parte, Eidos retiró los anuncios de televisión en los que se promocionaba Hitman 2 , mientras que la cadena ESPN tomó la determinación de no emitirlos más. Otras cadenas como la VH1 y la MTV sólo los emiten pasadas las diez de la noche.

En parte, toda la alarma sobre este tipo de juegos se ha generado porque estos títulos y otros tantos tienen como protagonistas a francotiradores cuya misión es matar despreocupadamente a través de una mirilla telescópica. Algunos de estos juegos, como los ya mencionados, poseen una opción denominada God (Dios) cuya activación supone adquirir poderes especiales que hacen invencible al jugador. Tal es el caso de Silent Scope (en castellano, algo así como Alcance silencioso ) que ha recordado la famosa nota en la que el asesino del Tarot afirmaba ser el mismo Dios…

Por otra parte, la publicidad que se hace de esta clase de juegos suele ser agresiva. Por ejemplo, la del juego ambientado en la Guerra del Golfo denominado Conflict: Desert Storm ( Conflicto: tormenta del desierto ), que nos muestra escenas en las que un soldado busca a una persona con el punto de mira de su rifle y sin remordimientos de ningún tipo, la abate. Pero, a pesar de todo lo expuesto, no todo el mundo ha visto el asunto del francotirador como algo negativo; no ha faltado quien no ha perdido el tiempo para hacer negocio confeccionando camisetas alusivas al asunto del Sniper.

¿Sólo un juego?

Independientemente de la posible influencia o no de este tipo de juegos, lo que sí se muestra claro es el hecho de que los supuestos asesinos sí parecían estar jugando a “algo” con las autoridades… Pero, ¿a qué, en concreto? La respuesta, hasta este momento, es una incógnita. No obstante, hay algunos datos que avalan esta hipótesis: el pasado 23 de octubre el jefe Moose compareció otra vez ante la prensa para lanzar un nuevo mensaje al -en aquel entonces- francotirador “fantasma”, cuando todavía barajaban que fuese una sola persona. No era el primero que la policía (humillada durante todo el proceso) cruzaba con el asesino, pero sí era igual de incomprensible para la opinión pública.

En este caso, el mensaje resultó para el público, igual de “absurdo” o carente de sentido: “Hemos atrapado al francotirador como a un pato con una soga” , dijo Moose a instancias del asesino que le había exigido que citasen esa frase. ¿Por qué? Ni la policía lo sabía. Tan sólo conocían que esta expresión hacía alusión a un viejo cuento popular indio que tiene como protagonista a un conejo que intenta cazar un pato con un lazo… ¿No parece éste el comportamiento de alguien que juega?

Por todos estos detalles y porque se especula que los asesinos tal vez dejaran más cartas de tarot, tal como publicó el Richmond Times-Dispatch , un diario local de Virginia, son pocos los que piensan que su móvil era de carácter puramente económico. Es cierto que en un momento determinado solicitaron una elevada cantidad de dinero a cambio de dejar de matar, pero casi todos los investigadores coinciden en que esto podría ser parte de su peculiar “juego”. “El tema económico estaba mal planificado. Es posible que no tuviesen ningún interés en cobrarlo sino en `sentirlo´ como un trofeo y el haber conseguido doblegar a todo el mundo” , ha declarado el doctor Gaona a MÁS ALLÁ. Carballal es de la misma opinión: “Es absurdo pensar que el francotirador busque dinero, entre otras cosas porque sabe que nunca podrá cobrarlo. Parece una exigencia de quien sabe que tiene el poder en sus manos”.

Para Gaona el asesino es una persona inteligente y detallista: “Por su personalidad psicopática tiene que haberse dado cierto `entrenamiento´: matar sin dejar su `firma´. En ningún caso podemos decir que es un psicótico, ya que su planificación y, al parecer, buen contacto con la realidad son hechos bastante evidentes. Anteriormente planeó varias fechorías como hacer estallar un camión de combustible en una autopista congestionada o matar a un policía para luego poner una bomba en el funeral”.

No obstante, para Ismael Gil , autor de 12 formas de matar. Los asesinos según su signo del zodíaco : “En el horóscopo del `asesino del Tarot´ se reflejan fielmente algunas características comunes a todos los asesinos en serie que podrían resumirse en cuatro factores principales: ego inflado, capacidad ejecutiva, ausencia de emociones y versatilidad. Tiene, como la mayoría de asesinos en serie, la Luna en un signo mutable, especialmente Géminis, y el elemento Agua desdibujado por ausencia o por la presencia de planetas no afines al elemento”.

¿Fanatismo religioso?

No son los únicos elementos que destacan en la carta natal de Mohamed. Según el astrólogo Julio Antonio López , colaborador de MÁS ALLÁ: “Si algo llama la atención de su carta astrológica es la influencia dominante de planetas que despiertan o exaltan el lado religioso, idealista o espiritual, como Neptuno o Júpiter, unido al hecho de haber nacido bajo un signo como Capricornio, que le lleva a tomarse la vida muy en serio. Con independencia de los rasgos biográficos de Mohamed, o de sus probables frustraciones o fracasos, su carta astral es, por encima de todo, la de un hombre de profundas convicciones o ideales. Naturalmente estamos hablando de una espiritualidad o unos ideales muy mal canalizados y pervertidos. Y esto es lo que aparece en el mapa natal de John Allen Mohamed, donde encontramos una violenta oposición entre Marte y Sol-Júpiter”.

A todo ello habría que unir –explica Julio Antonio López- una serie de aspectos maléficos asociados a algunos de los días en que se produjeron los crímenes, en especial al día 2, en el que los presuntos asesinos mataron de una tacada a cinco personas: “Se ha dado la triste circunstancia de que numerosas estrellas de muy maléfica fama han estado alineadas con los principales planetas. Éste ha sido el caso de la conjunción del Sol con Vindimiatrix , los días 2 y 3 de octubre, cuando comenzaron los asesinatos. Venus se alineaba con Scale Sur , Marte con Denebola y Cópula , Saturno con Menkalinan , Plutón con Sabik y finalmente el Nodo Sur de la Luna con Rastaban . Todas estas estrellas están consideradas como muy malas y de tendencias criminales”.

En cualquier caso, los crímenes del llamado “asesino del Tarot” siguen siendo un absoluto y completo misterio… Ni siquiera sabemos si también efectuó los disparos el joven Malvo o sólo lo hizo Mohamed, aunque todo parece indicar que el primero participó activamente en algunos de los crímenes, como ha confesado a la policía en un procedimiento más que irregular. Gaona está convencido de que pudo ser así: “También resulta lógico que algunos de los disparos hayan sido cometidos por el menor, especialmente los que salieron `mal´ (no eran dirigidos a la cabeza y las víctimas quedaban malheridas)”.

Ambos personajes pasarán sin duda a la historia del crimen, además de haber logrado su objetivo de hacerse famosos. Es evidente que empezaron a desesperarse cuando la policía no sólo no consiguió hacerse con las “pistas” que tan afanosamente habían dejado en las escenas de los crímenes, sino que ésta además especulaba con otras que eran totalmente falsas. Por eso tuvieron que llamar varias veces para manifestar: “¡Soy Dios! ¿No sabes con quién estás hablando?”.

La letra de “Dios”

Los presuntos asesinos dejaron varias cartas manuscritas cerca de los lugares en los que cometieron los crímenes aunque, al parecer, la letra de estas misivas no tenía nada que ver con aquella reflejada en la carta de Tarot.

Según todos los indicios estas cartas escritas en mal inglés podrían haber sido redactadas por el joven John Lee Malvo . La caligrafía infantil y las estrellitas dibujadas en las hojas, así como algunos giros y términos habituales utilizados en Jamaica (país de origen del joven), así parecen apuntarlo.

Según los análisis grafológicos se trata de una persona que posee rasgos de infantilismo y de angustia que se aprecian en los “fantasmas” de los márgenes derechos; se trata de una persona fría, seca y reservada. Asimismo destaca que no nos hallamos ante la letra de un presunto asesino al estilo Jack el Destripador. En este caso no se observa tendencia a ensañarse con las víctimas, aunque sí se nota que le cuesta hilvanar las ideas; hay “parones” en la elaboración de la ideación observables en la gran separación entre palabra y palabra. Todo ello no es sino el reflejo de alguien que se toma su tiempo para actuar.

Artículo publicado en la revista MÁS ALLÁ.

© Clara Tahoces

Clara TahocesLos “crímenes del Tarot”: una carta sin respuesta

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