La pareja “magnética”

Tijeras, martillos, serruchos, fuentes de cristal, libros y otros muchos objetos se quedan pegados a su cuerpo. Esta singular pareja de españoles posee una extraña cualidad que les permite convertirse en imanes o ventosas humanos. Hemos viajado hasta A Coruña (España) para conocer su historia.

 

A José Luis Molina y Marisa Ávila no parecía importarles en absoluto que la gente les mirara sin reparo alguno en la cafetería de un club marítimo de A Coruña. Mientras Marisa –que tenía una llave adherida a su frente- hablaba a través del móvil, José Luis “calentaba motores” colocándose dos pequeñas bandejas de loza en cada una de sus sienes. “Me gusta analizar las reacciones de la gente y ya estoy acostumbrado a que me miren –explicaba José Luis a MÁS ALLÁ-. A veces practico en el autobús y noto cómo la gente me observa de reojo, pero no me importa”.

Y es que José Luis y Marisa, un matrimonio de almerienses afincados en A Coruña (España) desde hace dos años y medio, afirman poseer una extraña capacidad que permite que se adhieran a su cuerpo -como si de imanes o ventosas se tratara- multitud de objetos fabricados con diferentes materiales, tamaños y pesos, lo que les ha valido el calificativo de pareja “magnética”.

Por casualidad

La historia del fenómeno que acompaña a este matrimonio se remonta 15 años atrás. “En cierta ocasión –explica José Luis- vimos en la televisión a un ruso pegarse una cuchara en la cara y también alguna en el cuerpo. Le imité y observé que yo también podía hacerlo, pero no le di mayor importancia”. Sin embargo, en septiembre pasado (2007) una casualidad les hizo tomar conciencia de que tanto José Luis como Marisa poseían una extraordinaria capacidad. “Estaba recostada en el sofá y tenía el móvil apoyado en el pecho –comenta Marisa¬-. Al incorporarme comprobé que se me quedaba pegado. Me sorprendió y empezamos a jugar a colocarnos otros objetos. Me puse una cuchara y también se me quedó; lo mismo sucedió con un destornillador, con unas llaves, unas tijeras, unas gafas y un martillo”.

-¿No fueron al médico?

-¿Para qué, si no estábamos enfermos?

-¿Y nadie ha estudiado su caso?

-Ahora hay un médico que está interesado en investigarlo a nivel físico. Quiere hacernos unas pruebas para conocer los motivos por los cuales somos capaces de pegarnos cosas al cuerpo.

Adherirse una moneda u otros objetos de volumen pequeño no es demasiado difícil, casi todo el mundo puede hacerlo. Sin embargo, este matrimonio es capaz de pegar a su cuerpo cosas que dejan asombrado a cualquiera. Por ejemplo, MÁS ALLÁ fue testigo de cómo Marisa es capaz de mantener sobre su pecho una paellera que pesa cerca de 9,5 kg y que tiene capacidad para 24 raciones. Además, consigue adherir a su espalda el cristal de la mesa del televisor, que pesa en torno a 7 kg. José Luis, por su parte, se coloca en la cara objetos de lo más variopinto: un serrucho, un disco duro de ordenador y un reproductor de DVD, entre otras muchas cosas que podemos ver en las imágenes que ilustran este reportaje.

-¿Han notado algún efecto secundario después de hacer una sesión como la que acabamos de presenciar?

J.L.: -Cuando hago cosas con la frente suelo dejar un día de descanso, sobre todo cuando me pongo objetos grandes, como hoy, porque me acabo cansando. Ahora mismo me encuentro como si aún tuviera los objetos pegados en ella. De todas formas, no solemos practicar más de una hora y media al día.

M.: -En mi caso, no noto cansancio. Lo único que siento es que al pegarme algo es como si mi piel y el objeto en cuestión se quedaran unidos, como si éste fuera una parte de mi cuerpo.

El aprendizaje

José Luis y Marisa practican casi todos los días. “En mi caso -explica José Luis- necesito desarrollar una capacidad de concentración muy grande, porque he notado que cuanto más me concentro mejor se me pegan los objetos”.

-Entonces, ¿quiere decir que existe un aprendizaje?

-Creo que sí. Al principio nos pegábamos monedillas y objetos pequeños, pero empezamos a probar con cosas más grandes y, cuanto más ejercitábamos, más progresos hacíamos. Yo comencé poniéndome un cenicero en la frente y ahora, tú lo has visto, me coloco una fuente de fruta que pesa cerca de 2,5 kg o una botella de champán o de agua mineral de cristal.

Debido a lo extraordinario del caso, hemos consultado el asunto al médico Manuel Moros Peña, autor del ensayo Seres extraordinarios (Edaf) y, según nos explica, “en teoría, si a causa de un trastorno metabólico desconocido una persona fuera capaz de almacenar la suficiente energía eléctrica como para generar un campo magnético de importancia, sería capaz de atraer y mantener pegados a su cuerpo objetos metálicos. Tal vez algunos desórdenes metabólicos desconocidos sean los causantes de que el ser humano pueda acumular tal cantidad de energía eléctrica que haga que su cuerpo se comporte como un imán. Sin embargo, en tales circunstancias, esta actividad sólo tendría efecto sobre objetos metálicos, y no sobre todos”.

Curiosamente, José Luis sufre una extraña alergia desde hace quince años que le impide comer alimentos sólidos y que le obliga a alimentarse única y exclusivamente a base de líquidos o de productos blandos. Esto podría estar relacionado con el caso de José Luis, pero no el de Marisa, que no padece este trastorno.

Además, esta explicación tampoco aclara el hecho de que José Luis y Marisa sean capaces de pegarse otro tipo de objetos, no metálicos, como los tomos de una enciclopedia o un simple plátano. La clave, según Manuel Moros, puede estar en un pequeño lagarto, el geco, cuyas patas contienen una serie de capas superpuestas llamadas lamelae, formadas por pelos microscópicos de queratina denominados setae. Tal vez una posible explicación al caso de la pareja “magnética” pueda encontrarse en una sustancia similar presente en su organismo. “La adhesividad del geco –comenta Manuel Moros- ha llamado la atención de los fabricantes de adhesivos. De hecho, hace poco la división británica de la multinacional BAE Systems, especializada en defensa y sistemas aeroespaciales, anunció la creación de un nuevo superadhesivo basado en las patas del geco. Tal vez este caso pueda tener una explicación similar, pero para demostrarlo sería necesario tomar una muestra de su piel y analizarla con un microscopio electrónico”.

Cambios de temperatura

Pero lo más curioso de todo es que este matrimonio no posee lazo alguno de consanguinidad, lo cual convierte esta hipótesis en algo mucho más complicado, pues si ya es extraño encontrar un caso así, dos parece algo casi imposible, a no ser que se trate de algún tipo de fenómeno contagioso. De hecho, según los investigadores, algunos de los casos similares acaecidos en la antigua Unión Soviética en la década de 1980 parecían presentar esta particularidad de contagio.

-¿Y algún familiar suyo es capaz de hacer lo mismo?

J.L.: -Tenemos una hija en común y yo tengo otras dos hijas fruto de mi anterior matrimonio, pero ninguna ha intentado hacer la prueba. La pequeña tiene 26 años y siempre ha pensado que es una cosa muy curiosa, pero es un poco reacia a la hora de practicar. Es muy racional y no quiere probar, aunque siempre nos ha respetado.

-¿Qué piensan ustedes sobre todo esto?

M.: -Yo noto que tengo mucha fuerza en el pecho y a José Luis le ocurre lo mismo en la frente. Tal vez todo esto obedezca a algo relacionado con los chakras y con la energía del Cosmos.

J.L.: -Algunos investigadores han hablado sobre la posibilidad de que en estos fenómenos influya el calor, es decir, nos dijeron que podían estar provocados por el sudor. ¡Pero no es cierto! Con el sudor, tal y como habéis podido comprobar, los objetos tienden a resbalar en lugar de adherirse. Y, en cambio, hemos sido capaces de pegarnos objetos al aire libre, con un frío de mil demonios, lo que invalida esta hipótesis.

 

Hay que decir que una parte de la sesión fotográfica se realizó a finales de noviembre en la playa de Riazor. Y ese día hacía un frío considerable.

 

Quiénes son

José Luis Molina y Marisa Ávila son naturales de Almería. Hace cuatro meses descubrieron que eran capaces de pegar toda suerte de objetos a su piel. Desde entonces son conocidos como “la pareja magnética”.

Él: es diplomado en Psicología y durante años ha sido profesor de EGB. Actualmente está jubilado y se dedica a escribir y a producir programas de televisión para cadenas locales. También ha trabajado en la radio.

Ella: es ama de casa y ayuda a José Luis en la producción de los programas de televisión. También ha trabajado en la radio.

Recuadro 2.

Mijaíl Solópin…
…y los casos que vinieron del frío

El ruso que José Luis Molina y Marisa Ávila vieron hace años en televisión era seguramente Mijaíl Solópin, un hombre capaz de colocarse numerosas cucharas, tenedores y cuchillos por todo el cuerpo, además de botellas y otros objetos.

Algo parecido le sucedía a Inga Gaiduchenko, una niña bielorrusa que saltó a la fama en 1988, cuando sólo tenía 13 años, al afirmar que podía atraer con sus manos objetos de variadas clases de hasta 2 kg de peso. Después de estudiar su caso, la Academia Médico-Militar de Leningrado y el Instituto de Mecánica y Óptica de Precisión concluyeron que esta joven no mentía y que poseía una habilidad que denominaron “atracción biológica”.

Un año después saltó a la palestra el caso de Sonia Karimnova, una joven moscovita que era capaz de hacer proezas similares a las de sus compañeros que vinieron del frío.

Otras experiencias paranormales
Clariaudiencia y avisos del futuro

Aunque José Luis Molina y Marisa Ávila no creen que estén conectadas, lo cierto es que –según nos cuentan- han protagonizado otro tipo de experiencias paranormales. En el caso de José Luis, éstas están asociadas a la clarividencia, la psicometría y “las partidas de cóctel”, un fenómeno conectado a la clariaudiencia.

“En cierta ocasión –explica José Luis- fuimos invitados a un programa de televisión y, cuando llegamos a las instalaciones, de repente oí con nitidez que alguien que estaba a más de 50 m de mi posición y en otra habitación decía: `Aquí está el imantado´. Cuando llegué hasta donde él se encontraba le dije: `Así que soy el imantado, ¿eh?´. El hombre se quedó blanco”.

“De pequeña –afirma Marisa- vivía con mis abuelos en Almería y cada vez que tocaba el pomo de la puerta de mi habitación sentía un calambre. Otras veces era como si unas manos me empujaran hacia atrás para que no entrara. Y una noche el techo se desplomó y cayó sobre la habitación mientras dormía, pero resulté ilesa. Sin embargo, todo a mi alrededor estaba destrozado”.

¿Sabías que…

…existe un personaje de cómic, luego inmortalizado en la saga cinematográfica X-Men, que posee cualidades parecidas a las de la pareja “magnética”? Se trata de Eric Magnus Lehnsherr, aunque es más conocido con el sobrenombre de Magneto, un mutante capaz de atraer y mover metales pesados como si fueran de goma. El actor que encarna a Magneto es sir Ian Mckellen.6>
Recuadro 5.

El dato

Según el libro Guinness World Records de 2007, el niño Tim Johnston fue capaz de mantener en equilibrio sobre su rostro durante 30 sg 15 cucharas de acero inoxidable. La demostración se realizó el 28 de mayo de 2004 y tuvo lugar en una escuela de Piedmont (California, EE.UU.).

Artículo publicado en la revista MÁS ALLÁ.

© Clara Tahoces

Clara TahocesLa pareja “magnética”

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