Hadas: las hijas de la Naturaleza

Etéreas, misteriosas, bellas, espirituales y ecologistas. Éste, bien pudiera ser el prototipo de estos seres, que para muchas personas son ilusorios, imaginarios, producto de mentes calenturientas, mientras que para otras, son realidades físicas que “conviven” con los humanos en planos diferentes de la existencia. Sin embargo, como veremos, las hadas poseen muchas facetas y no siempre positivas.

Cuando escuchamos la palabra “hada” –que proviene del latín fatum y de fata en italiano, aunque en castellano se cambió la f por una h- normalmente viene a nuestra cabeza la imagen de un ser alado, pequeño, bondadoso y bello… Esta idea, sin embargo, no siempre coincide con los testimonios existentes en relación a la visión de las hadas. Muchas veces, la supuesta experiencia de quienes las han visto, dicta que no son tan hermosas (a veces, son seres más parecidas a “monstruos”), ni tan pequeñas, ni tan buenas, ni con alas. Las hadas, han sido para la Factoría Disney un recurrente filón, que les ha obligado a tomar, por así decirlo, la cara amable de estos misteriosos e inquietantes seres.

Lugares de residencia

Si difícil es demostrar la existencia de las hadas, mucho más complicado es saber de dónde provienen. Es más la posibilidad de encontrarse con uno de estos seres de leyenda es extremadamente remota. Sin embargo, todo apunta a que las hadas habitan en entornos naturales, libres de nuestros ojos inquisidores e inoportunos. Sus parajes preferidos suelen ser cuevas, bosques, huertos, fuentes, cascadas, ríos, lagos, mares… y dependiendo del lugar en el que residen reciben diferentes denominaciones.

Pero, sea cual sea el caso, siempre procurarán pasar inadvertidas ante nuestra presencia porque, en líneas generales, nos temen casi tanto como nos desprecian. Sus comportamientos ante nuestra visión así parecen indicarlo. Sólo en algunos casos, como en el de las “hadas encantadas” buscan nuestra compañía. Habría que ir desterrando la vieja idea de que las hadas nacieron para ayudar a los humanos.

Hadas nacidas y hadas encantadas

Hay que tener en cuenta que no todas las hadas son iguales. También aquí existen clases. Por un lado, están las “hadas nacidas”, entendiéndose por éstas aquellas que vieron la luz dentro de esta condición y que no conocen más que su mundo. Éstas son quizá las más reacias a tratar con las personas porque ostentan la condición de “espíritus de la Naturaleza” en su más estricto sentido. Por otro, están las ya mencionadas “hadas encantadas” que en su origen fueron humanas, pero que, por diferentes motivos quedaron atrapadas en un “mundo”… tal vez, paralelo. Ellas, sí añoran el contacto con nosotros y buscan por todos los medios ser desencantadas por un humano.

Los motivos por los cuales es factible pasar a ese otro plano son diversos, pero nos centraremos en dos de ellos: recibir una maldición familiar (generalmente, de la madre sobre la hija) o transgredir un espacio geográfico en un momento concreto, que por lo común suele asociarse con la noche de San Juan. Afirman algunos estudiosos como Jesús Callejo en Hadas. Guía de los seres mágicos de España que: “Hay muchas leyendas sobre xanas asturianas y anjanas cántabras donde se las califica de hadas encantadas que se dejan ver, sobre todo, el día/noche de San Juan, buscando ansiosamente el desencantamiento”.

En cualquier caso, a través de ambos procedimientos, es factible –según la tradición– traspasar una “barrera física”, invisible a nuestros ojos para penetrar en el mundo de los seres elementales, del que suele ser muy complicado regresar.

Atrapados en el país de las hadas

Al igual que –según la creencia popular– existen las hadas encantadas, es posible que se produzca el rapto de humanos por parte de las hadas. De hecho, en nuestro país se creyó antiguamente que “ellas” robaban los bebés humanos, sustituyéndolos por niños feéricos casi idénticos de muy difícil detección. Analizando el problema con cierta objetividad, habría que señalar que el caldo de cultivo pertinente para que se produzcan estas creencias, estaría en la excesiva mortandad infantil existente en el pasado, provocada por una alimentación insuficiente, las enfermedades y la carencia de unas buenas condiciones de salubridad. Posiblemente, para las madres era menos traumático pensar que sus hijos estaban en el país de las hadas, que creer que habían muerto.

El caso de Robert Kirk

No obstante, hay casos que llaman especialmente la atención como el del reverendo Robert Kirk (1644-1692), personaje sobradamente conocido por sus estudios en el mundo de los elementales. Entre otras obras escribió The Secret Commonwealth of Elves, Fauns and Fairies (La comunidad secreta de los elfos, faunos y hadas), que no sería publicado hasta 1815. Lo que no tantos saben es que la extraña muerte de este escritor dio origen a que se transformase en un personaje feérico. A los 48 años, después de protagonizar una enigmática desaparición, su cuerpo sin vida aparecía precisamente en uno de los lugares en los que se cree que existe una entrada que conduce al país de las hadas. Así lo explica Katharine Briggs en su Diccionario de las hadas: “Los feligreses de Kirk creyeron, evidentemente, que había violado el tabú que prohibía espiar a las hadas (…) Pronto corrió el rumor de que lo que allí se enterraba era sólo un tronco y de que (…) estaba bajo el Knowe de las hadas”.

Quizá esta historia de una supuesta desaparición feérica pueda servir para que reflexionemos sobre el verdadero papel que estos seres –reales o no– desempeñan en nuestro mundo.

Tabúes y reglas en el mundo de las hadas

No podemos olvidar que estamos hablando de personajes no humanos, que están sujetos a reglas diferentes a las nuestras, cuyas reacciones desconocemos. Se cree que su mundo es diferente al de los humanos en muchos aspectos. Desde luego existe en él unas normas de estricta observación y cumplimiento.

Por ejemplo, todas las hadas poseen un nombre social con el que se las designa y un nombre secreto que jamás deben revelar pues de hacerlo -cuenta la tradición– es factible esclavizarlas y someterlas a nuestro servicio. Sin embargo, como seres contradictorios que son, cuando se quedan solas, sienten la imperiosa necesidad de proclamar su nombre secreto a los cuatro vientos.

Éste es uno de los tabúes más fuertes que poseen. Sin embargo, esta actitud, hasta cierto punto, puede calificarse de “humana”. Algunos pueblos, entre ellos los bereberes son reacios a que se les tomen fotografías. El razonamiento que dan ante una cámara es que su alma puede ser “robada” por aquella persona que toma la instantánea. Se hace patente que ante personajes tan extraños, buscamos explicaciones humanas para sus comportamientos, cuando dichas reacciones, muchas veces no las tienen.

Otras veces, el tabú que las acompaña es tan sólo una cuestión de supervivencia. Buen ejemplo de ello es que las hadas no prueban comida que provenga de nuestras manos. Si lo hicieran es casi seguro que morirían, puesto que ellas necesitan alimentos puros, no contaminados por el ser humano. Es cierto que los testimonios apuntan a que entran a robar en los graneros pero lo hacen acuciadas por el hambre y siempre con la seguridad de que aquellos alimentos que toman no han sido transformados por el hombre.

De igual manera, se dice que no es aconsejable probar la comida de las hadas, sobre todo si visitamos su país porque quien lo hace, atraído por el buen aspecto de sus manjares, queda irremisiblemente atrapado en su mundo.

¿Defenderse de las hadas?

Aunque la idea que se tiene de las hadas dicta que son personajes beneficiosos para el hombre, muchos de los encontronazos con ellas se resumen como negativos para los seres humanos. Seguramente, éste es el motivo por el cual existen una serie de sistemas para defenderse de las hadas.

Uno de estos métodos consiste en mentar en su presencia a la Virgen María. Se cree que algunas hadas, especialmente las lamias vascas son anticristianas. Se distinguen del resto de sus compañeras porque poseen un componente anatómico no humano. En vez de pies, pueden tener patas de cabra u oca, etc. Las lamias acusan de su casi total extinción a la llegada del cristianismo. Todo lo sagrado les produce aversión y huyen despavoridas ante las consignas religiosas.

Otros métodos de defensa de las hadas son el hierro y la sal, aunque antiguamente no era infrecuente que se colocasen coronas de enebro y helecho sobre las puertas de las viviendas a fin de ahuyentar a estos seres… Estos datos no dejan de ser indicios de que las hadas han sido tan respetadas como temidas. Desde antaño se les achacó un componente un tanto perverso que hoy preferimos obviar. No obstante, su mejor defensa contra nosotros, es hacernos creer que no existen, que son personajes creados por mentes infantiles o calenturientas, y que sólo son producto de la ilusión humana que busca una válvula de escape ante un mundo cada vez más deshumanizado.

TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DE LAS HADAS

La presunta procedencia de estos seres es todo un misterio. De hecho, se han esbozado multitud de teorías sobre sus orígenes. Hemos seleccionado algunas de las más llamativas:

-Las hadas serían las almas de las personas muertas. Su pequeño tamaño se explicaría porque supuestamente salen por la boca de los difuntos o de los sujetos que están semiinconscientes. Si no son capaces de regresar, la persona fallece irremisiblemente.

-Para los bretones las hadas serían los ángeles que permanecieron neutrales durante la “guerra de los cielos”, relegados a permanecer en la Tierra.

-Otros estudiosos asocian la figura de las hadas con las almas de los niños muertos antes de recibir el sacramento del bautismo.

TIPOS DE HADAS

Atendiendo al lugar en el que viven, encontramos diversos tipos de hadas:

-Hadas que habitan en los ríos y cuevas, que genéricamente reciben el nombre de lamias.

-Hadas que viven en los bosques: Xanas, anjanas, janas… poseen diferentes nombre en función del punto geográfico en el que hayan sido observadas.

-Hadas que surcan los mares: Sirenas y Nereidas (estas últimas habitarían los mares menores o interiores).

-Hadas que pueblan algunas fuentes: Las antiguas ninfas, también llamadas “damas del agua”.

SISTEMAS PARA VER A LAS HADAS

Suponiendo que existen, no todos podemos tener el privilegio de verlas, ya que se dice que sólo aquellas personas que poseen un alma pura (los niños especialmente) son capaces de contemplarlas. Sin embargo, para aquellos que quieran intentarlo he aquí algunos sistemas:

-Entre dos parpadeos: Tradicionalmente, se cree que las hadas pueden ser vistas entre dos parpadeos, aunque siempre en lugares puros, no mancillados por el hombre.

-A través de un “anillo de hadas” similar al que se encuentra en Cornualles (Inglaterra) u otras piedras mágicas con forma parecida a la de una rosquilla que podrían facilitar el acceso al país de las hadas.

-Tras la ingestión de algunas flores especiales tales como la prímula o el serpol que, según se piensa, permiten el acceso a un “mundo invisible”, pero tan real como el nuestro.

-Paseándose por lugares puros con tradición feérica en la noche de San Juan.

Reportaje publicado en la revista KARMA.7

© Clara Tahoces

Imagen © churra

Clara TahocesHadas: las hijas de la Naturaleza

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