Casas con misterio

El hogar es el lugar en el que mejor deberíamos sentirnos; aquel en el que nos refugiamos tras un largo día de trabajo. Allí sólo debería imperar una única ley impuesta por nosotros: la tranquilidad. Pero… ¿Y si no fuese así? ¿Y si “algo” difícil de calificar habitara en nuestra casa, encargándose de destrozar nuestra idealizada paz? ¿Y si ese “algo” tuviese cierta inteligencia, la suficiente como para hacernos palidecer de terror? Entonces empezaríamos a plantearnos que nuestra casa quizá esté encantada.

“La encontraron por el olor, al advertir que no salía de la casa. Los bomberos echaron la puerta abajo y la descubrieron allí. Doña Flora –una vecina ya fallecida-, en su día, me contó la impresión que recibió el primer bombero que entró en aquella casa…”, asegura Carlos P.E. mientras se ajusta las gafas antes de proseguir con el relato de su experiencia: “Tenía la cara desencajada y aterrorizada. Se barajó la hipótesis de que alguien la llamase para asustarla o que pasase algo que la hubiese provocado un paro cardíaco”.

Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrió en este céntrico domicilio madrileño ubicado en el barrio de Malasaña. Sin embargo, Carlos no nos disipa la duda pues él mismo ignora las extrañas circunstancias en las que se produjo la muerte de doña Clara: “El caso es que ella estaba aferrada al teléfono. Al caer muerta, el cordón del aparato se rompió, y estuvo tirada en el suelo durante varios días… hasta que echaron la puerta abajo”.

Sin duda, debido a las misteriosas incógnitas barajadas en torno a su muerte, la casa fue precintada, quedando en el olvido, pero esperando pacientemente la llegada de nuevos inquilinos, que terminarían siendo Carlos, Esther P.E. y sus padres, quienes vivían dos números más abajo en la misma calle. La casa que ocupaban se había quedado pequeña y la de la difunta doña Clara era mucho más grande.

Fenómenos a la carta

Esther, en anteriores contactos, ya nos había referido la existencia de fenómenos extraños en su domicilio “que siempre, sin saber bien por qué –apunta la joven- los hemos atribuido a `ella´”.

La historia empezó como una “tontería”, como algo absurdo, si cabe… “La `cosa´ nos cambiaba la ropa de habitación. Mi hermano y yo nos ganábamos buenas broncas porque aparecían objetos, como botellas de refrescos vacías en los lugares más insospechados. Mis padres, que pese a haber sentido el fenómeno, prefieren achacar todo a situaciones `explicables´, nos regañaban cuando doña Clara hacía de las suyas, a pesar de que a veces ni siquiera estábamos en casa cuando ocurrían los desaguisados. Ésta es la causa por la que no queremos que la casa aparezca fotografiada por dentro. Mis padres no quieren asumir que aquí sucede algo extraño desde hace mucho tiempo”, explica Esther.

Lo cierto es que los sucesos allí vividos podrían ser calificados como “de libro”. Son tantos, tan variados y tan prolongados en el tiempo que da vértigo hacer un recuento de todos, aunque haciendo un balance encontramos, entre otros movimientos psicoquinésicos, mimofonías, fenómenos eléctricos de carácter anómalo, percepciones de psi-animal por parte de los gatos de compañía, agresiones invisibles, fenómenos auditivos aterradores… Y ese misterioso teléfono -el mismo al que se aferró doña Clara antes de morir- que suena de vez en cuando, aunque ya no se encuentre físicamente en el inmueble, pero sobre todo aquella sobrecogedora respiración asmática que cuando le viene en gana ¡se apropia de la casa!

¿Quién llama desde “el otro lado”?

Una de las primeras cosas que sustituyeron, por motivos obvios, fue el teléfono negro y anticuado. El nuevo aparato, ni siquiera está ubicado en el lugar original –el pasillo- sino en otra habitación. A pesar de estas precauciones algo raro comenzó a suceder: “Lo curioso es que, no estando todavía conectada la línea nueva, ni estando el viejo teléfono en la pared, a veces, al pasar por el pasillo, se escucha el característico timbre de ese teléfono obsoleto. ¡Daba 2 o 3 timbrazos sin haber ninguna línea contratada!” ¿Era una llamada del “otro lado”? Quién sabe…

Sobre esta clase de fenómenos se sabe poco más que son una realidad. Su procedencia u origen continúa siendo uno de los grandes desafíos a los que la ciencia deberá encararse tarde o temprano.

Otra de las incógnitas percibidas por los testigos es una respiración asmática muy fuerte que de vez en cuando se hace sentir en el domicilio: “Un día estábamos cenando. Teníamos puesta la televisión, cuando de pronto, el volumen del aparato se bajó solo, sin que nadie lo tocase. En ese momento, empezamos a escuchar en el quicio de la puerta una respiración asmática muy fuerte. Nos quedamos completamente mudos, sin saber qué decir o hacer. Duró unos segundos que a todos nos parecieron eternos. Después la hemos escuchado en otras oportunidades, e incluso la hemos sentido en nuestra nuca”.

Carlos y Esther han terminado tomando con filosofía estas desagradables sensaciones de saberse observados, de advertir una presencia que se manifiesta en los momentos más impensables, aunque –como explica Carlos- alguna vez coincide que los inquilinos tienen un día malo y se rebelan… Entonces, la “cosa” reacciona con virulencia.

“Un día de esos horribles, en el que todo te ha salido mal, volví a percibir ese aliento en mi nuca, y esta vez no me quedé callado, me volví y le grité `¡déjanos en paz!´. Entonces, la hoja de la ventana del pasillo se abrió a mi paso sin causa justificada y si no me aparto me aplasta la cara.”

Los amos del descontrol

Estos que acabamos de describir no son fenómenos tan insólitos como inicialmente pudiera sospecharse. Sin embargo, es complicado que los testigos que sufren esta clase de experiencias deseen hablar públicamente de lo que les ocurre. Muchos, temen ser tildados de “locos”, “alucinados” o “farsantes”. “Sólo quien vive esto puede entendernos”, nos confiesan los testigos. Otros, consienten en hacernos partícipes de su particular “calvario”, pero casi siempre tapando su rostro u omitiendo su apellido. Son testigos que, pese a su credibilidad, tienen mucho que perder y nada que ganar. A fin de cuentas los poltergeists y las casas encantadas no son una simple moda. Estos fenómenos llevan atenazando a millares de familias en todo el mundo desde que existe el concepto mental de “hogar”.

Unas veces, la “cosa” –como es definida por muchos testigos impotentes que no encuentran una forma mejor para describir lo que a todas luces es un enigma- se limita a revolverlo todo, a mover los objetos, como en el caso de la vivienda del barrio de Malasaña, en la que los muebles aparecían totalmente descolocados o en posiciones inimaginables hasta para la mente más retorcida.

Otras veces, la “cosa” es más benévola, limitándose a esconder objetos que luego aparecen en los lugares más insospechados. Tal era el caso de la periodista y criminóloga, ya fallecida, Margarita Landi, poco dada a la fantasía, pues su profesión le enseñó a aferrarse a las pruebas, quien más de una vez nos comentó sin ningún reparo, que convivía con un “visitante del más allá”. “Aquí vivía un médico que se ahorcó, y de vez en cuando, hace cosas… La basura aparece en el lavabo, me esconde las joyas…”, me confesó durante una entrevista la popular dama de la pipa.

Obras perturbadoras

Entre las explicaciones más comúnmente atribuidas a los casos de encantamiento, encontramos la que sostiene que los fenómenos son producidos supuestamente por seres fallecidos que desde “el otro lado”, y por alguna circunstancia que se nos escapa, desean hacernos notar su presencia. Real o no esta hipótesis, lo cierto es que en casi todos los lugares en los que se produce un caso de encantamiento, si se investiga las raíces del edificio, vivienda o emplazamiento, se descubre con sorpresa que allí tuvo lugar un hecho luctuoso, del que sus actuales moradores no suelen tener la más remota idea.

Éste sería el ejemplo del caso vivido por S.T.A., periodista de profesión que nos pide –a fin de evitar problemas con la institución pública en la que actualmente trabaja- que omitamos su nombre. Sin embargo, su trayectoria en el campo de la información es dilatada. Entre otras cosas, fue la primera periodista que entrevistó a Rafael Escobedo en la cárcel, antes de su muerte. Y desde luego, nadie que la haya tratado opinaría que no es una persona seria y juiciosa. No obstante, también ha sido protagonista de un caso que a más de uno le pondría los pelos de punta. Actualmente trabaja desarrollando su labor periodística en un hospital público. “Los dos primeros años estuve en el ala izquierda. Todo esto –dice refiriéndose al complejo- es un edificio que hace unos años, por lo menos quince, era un hospital infantil. Se trataba de un departamento en el que había camas de niños y al final del pasillo, estaba situada la sala de curas. Todo esto se tiró, y las instalaciones se dedicaron a despachos y a oficinas de Dirección General”, recuerda la periodista.

Gritos de niños en el hospital

Ya le habían avisado que durante las citadas obras, en el año 98, varios obreros que se habían quedado solos trabajando en la remodelación, escucharon gritos y llantos de niños, y que incluso alguno se marchó por esta razón, abandonando su empleo por miedo al oír aquello. Pero incluso algunas limpiadoras que trabajaban justo en esa zona del complejo, pudieron oírlos, siempre coincidiendo con que dicho fenómeno se producía por las tardes.

“Me hizo gracia pero no pasó de una simple anécdota porque tampoco lo creí. No obstante, al cabo de ocho meses tuve que quedarme un día aquí, sola, transcribiendo unas cintas, pues debía finalizar unas entrevistas. Serían las seis menos cuarto, y estaba en mi despacho trabajando con los `cascos´ puestos. Estaba muy concentrada en mi trabajo y cuando terminé la cinta, todavía con el `pinganillo´ puesto en la oreja, empecé a releer lo que había escrito en el ordenador. Estaba absolutamente absorta en lo que estaba haciendo cuando, de repente ¡empecé a oír gritos de niños, de diferentes voces muy claras y muy nítidas!”

Eran lamentos, llantos, gritos cortos, parecidos a los que emiten los infantes cuando les van a poner una inyección o les tienen que realizar una cura. “Me quedé paralizada. Me quité los auriculares porque no daba crédito a lo que estaba oyendo. Pero los gritos se continuaban escuchando con toda claridad. Me quedé muy sorprendida. Parecían provenir de un pasillo o de una pared que había al lado.”

La periodista intentó darle lógica a aquellos atronadores gritos de 4 o 5 voces diferentes, de niños de entre 3 y 6 años que se prolongaron durante más de un minuto. Tiempo suficiente para tomar conciencia de que no provenían de la calle, porque además por la ubicación del edificio y la hora que era, esa posibilidad quedó totalmente descartada como pudimos comprobar in situ.

Después, indagando, descubrió que su despacho estaba ubicado justamente en la que fuera la “sala de curas” de traumatología. La testigo aclara que: “En aquella época había mucha polio y a los niños se les hacían estiramientos muy dolorosos para tratar de disminuir su mal. Lógicamente aquí habrán muerto niños cuyas enfermedades no pudieron ser curadas”.

A la postre, tras la finalización de las obras, aquellos desoladores gritos, que se sepa, jamás volvieron a dejarse sentir en el edificio. “Es como si las obras hubiesen removido `algo´ que no sabría definir, porque todo ocurrió a raíz de éstas.”

El espectro de la casa de al lado

A veces, sobre todo en los casos de supuestos encantamientos, los fenómenos pueden prolongarse durante años, no así en los de poltergeists, y muchas veces, la solución pasa por abandonar el lugar de residencia. Sin embargo, ¿qué hacer cuando las manifestaciones extrañas irrumpen en nuestra vivienda provenientes de la casa vecina?

Esto es precisamente lo que les ocurre a los inquilinos de un céntrico piso en una de las zonas más lujosas de Madrid, el barrio de Salamanca.

Raúl, Miguel Ángel y Mauricio alquilaron el piso hace un año. “Cuando visitamos el lugar, antes de mudarnos, me gustó mucho. Pero una vez que nos instalamos dejé de estar a gusto –confiesa Miguel Ángel-. Y no por nada, la casa está fenomenal, en un buen sitio, es grande, exterior, luminosa. A la casa no se le puede pedir más.” No obstante, los tres han sido protagonistas de sucesos extraños que harían estremecerse al más aguerrido.

“Me ha pasado ya varias veces –explica Raúl- y a Mauricio también. Estaba en la cocina guisando y de repente vi una figura femenina en la ventana de la casa de al lado. Al principio no me inquieté, pero después caí en la cuenta de que ¡esa casa está vacía!”

La figura presuntamente espectral descrita por los testigos es la de una mujer de cabello corto, peinado hacia atrás y de porte masculino. “A veces, cuando estamos en el salón viendo la televisión, se ve pasar una sombra que avanza por el pasillo. Da igual que sea de día o de noche”, comenta Mauricio.

A la postre, quien ha podido ver hacia dónde se dirige la “sombra” es Miguel Ángel: “Hace aproximadamente un mes, vi en el pasillo una sombra grande, algo corpulento, casi palpable. En un primer momento pensé que era la mía propia, pero una sombra no camina sola, no avanza por delante de mí y me rebasa para atravesar un armario y `colarse´ en la casa de al lado”.

Después de esta extraña vivencia se decidieron a preguntar al portero del inmueble si en la casa vecina había sucedido algo raro, y para su sorpresa la respuesta fue afirmativa. José, el portero, nos comentó junto a una vecina de la zona que aquella casa tenía una triste historia tras de sí. Milagros nos confirmó que la descripción del supuesto espectro visto por los testigos coincide con el de la última inquilina del inmueble: “Maruja era una mujer de pelo corto, peinado hacia atrás que vestía de forma masculina. Vivía aquí con su madre. Esta última falleció en la casa y Maruja, que tenía problemas mentales fue recluida en un centro psiquiátrico, en el que falleció poco después”.

José también nos explicó que la vecina de abajo de la casa deshabitada escucha el sonido de los somieres pese a que hemos comprobado que en la casa de la discordia, actualmente no hay muebles.

A pesar de todo lo descrito anteriormente, éste no es el único suceso trágico acaecido en el inmueble ya que Milagros, conocedora de la historia del edificio, nos habló de un incendio declarado hace años en la primera planta “en el que perdió la vida una mujer que no pudo salir a tiempo para salvar su vida”.

Hay pocas dudas de que casos como éstos no sean una realidad, sobre todo cuando entrevistamos a los testigos y descubrimos que nada les impulsa a mentir sobre algo que pudiera acabar perjudicándoles. El problema consiste en establecer qué o quién provoca los fenómenos y sobre todo por qué. Las respuestas a estas preguntas continúan tras las sombras de algunas viejas viviendas… o no tan viejas, que intentan desafiar a los investigadores haciendo pequeñas llamadas de atención, a fin de que éstos no se olviden de su existencia.

¿Poltergeist o casa encantada?

Por lo general se tiende a pensar que ambos términos designan un mismo fenómeno. Sin embargo, esto no es correcto. De hecho, a tenor de la experiencia de los investigadores, podemos apreciar las siguientes diferencias:

-El encantamiento se asocia a un lugar o emplazamiento en el que generalmente se ha producido con anterioridad -lo sepan o no sus moradores- un hecho luctuoso. El poltergeist, en cambio se vincula a las personas, dándose la circunstancia de que si el emisor abandona la morada el fenómeno parece “seguirle” allá donde se desplaza.

-La duración del fenómeno también suele variar. En las casas encantadas la fenomenología puede presentarse durante un lapso más largo -años, en muchos casos-, mientras que el poltergeist es más virulento pero más corto, a veces tan sólo se prolonga unos meses.

Mapa de casas encantadas y poltergeist en España

-Gran Canaria (islas Canarias): Palacio de Justicia. En él, levantado sobre un antiguo convento agustino, se suceden extraños fenómenos desde que fuese levantado hace más de treinta años.

-Sevilla: Parlamento Andaluz. Antigua sede del hospital de las Cinco Llagas. Según los testigos, el espíritu de una monja muerta deambula por los pasillos de este edificio situado en el barrio de la Macarena.

-Cuenca: Museo de las Ciencias. Desde que comenzaran las obras de restauración en 1988, se vienen produciendo fenómenos extraños en este recinto edificado sobre un antiguo asilo de ancianos del siglo XVI.

-Cáceres: Casa Museo Árabe. Según los testigos el espíritu de una “mora” se pasea por este emplazamiento del siglo XII, construido sobre otro anterior de origen romano.

-Zaragoza: Casa del “duende” y hotel Corona Aragón. El primer caso aconteció en 1934. La antigua casa ya fue derruida. El segundo viene sucediendo desde que en aquel inmueble se produjese un pavoroso incendio en 1979.

-Bélmez de la Moraleda (Jaén): La casa de las “caras”. Teleplastias activas desde 1971. Investigadores de todo el mundo aún buscan una respuesta que explique la profusión de “caras” en una vivienda del citado pueblo jienense.

-Granada: Diputación Provincial de Granada. El supuesto fantasma del padre Benito vaga por las dependencias de este organismo desde 1987. Con anterioridad, este solar fue el convento parroquial de la Magdalena.

-Orihuela (Alicante): Biblioteca. Extrañas presencias.

-Barcelona: Gran Teatro del Liceo. Edificio con tradición de maldito, asolado en varias ocasiones por el infortunio. La última vez en 1994. El recinto fue levantado sobre el convento del Colegio de los Trinitarios Descalzos de Montesión.

-Madrid: Palacio de Linares (1989), casa de las siete chimeneas (1548), Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (1995), entre otros.

Fenómenos asociados a encantamientos y poltergeists

Este tipo de casos suelen ser especialmente interesantes para los investigadores de lo paranormal, puesto que, por lo común, permiten el análisis de varios fenómenos en un mismo lugar. Entre los más característicos destacamos los siguientes:

-Raps: Series de golpes. Casi siempre de tres en tres.

-Mimofonías: Imitación de sonidos que no se están produciendo. Por ejemplo, un bombardeo.

-Olores extraños: A veces, los testigos afirman oler la colonia que presuntamente usaba el muerto o súbitas bocanadas de olor a putrefacto, etc.

-Extrañas sensaciones: caricias, empujones, sentirse vigilado por alguien, etc.

-Movimiento de objetos: (Muebles, cuadros, adornos) sin causa justificada.

-Teleplastias: Figuras o dibujos espontáneos sobre superficies.

-Combustiones espontáneas: Objetos que se queman por sí solos, sin que exista una fuente de calor previa al fenómeno.

-Aportes: Materialización de objetos cuya procedencia se ignora. A veces, han resultado ser ornamentos muy antiguos.

-Marcas en la dermis: Arañazos, mordiscos, moretones que el testigo no acierta a explicar.

-Brotes de agua: Fenómenos súbitos relacionados con el agua que nace en paredes o que empapa a los atónitos testigos.

-Aparecidos y fantasmas: A veces, los fenómenos se acompañan de visiones espectrales o fantasmagóricas que aterrorizan a los moradores del hogar afectado.

Reportaje publicado en la revista MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA

© Clara Tahoces

Imagen © DaakSM

Clara TahocesCasas con misterio

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