¿Hay un fantasma en la casa de Verdi?

Nuestros protagonistas, dos prestigiosos periodistas españoles, viajaron a Italia con motivo del centenario de la muerte de Giuseppe Verdi. Su intención era clara: realizar un reportaje para una prestigiosa revista en el que se recogerían los lugares de la ruta de Verdi. Sin embargo, lo que obtuvieron en la casa del genial músico, nada tiene que ver con el motivo de su visita…

verdi foto blanca berlínNuestros protagonistas, dos prestigiosos periodistas españoles, viajaron a Italia con motivo del centenario de la muerte de Giuseppe Verdi. Su intención era clara: realizar un reportaje para una prestigiosa revista en el que se recogerían los lugares de la ruta de Verdi. Sin embargo, lo que obtuvieron en la casa del genial músico, nada tiene que ver con el motivo de su visita… ¿Habían fotografiado un fantasma? ¿Quién es el enigmático personaje que aparece en una de las diapositivas.

“Le dije a Ibarrola que se llevase la foto, que no quería tenerla en casa, porque -si soy sincera- me daba miedo esa figura inquietante. No creo en nada, pero me extrañó todo el tema porque es muy impactante. Me dio mal rollo.” Así nos lo confesaba la fotógrafa Blanca Berlín. La trayectoria profesional de Blanca es intachable. Con más de 20 años de trabajo a sus espaldas, esta fotógrafa ha realizado reportajes gráficos para El País, El Mundo, Le Figaro Magazine, Liberation, Elle, Marie Claire o Woman, entre otras muchas publicaciones desde que estudiara fotografía en el Ealing Technical College de Londres.

Éste, aparentemente, iba a ser un reportaje más, uno de tantos viajes a los que se enfrenta cada año en busca de imágenes con las que acompañar textos como el que pensaba escribir su compañero, José Manuel Alonso Ibarrola sobre Giuseppe Verdi, con motivo del centenario de su muerte. Ibarrola, un apasionado verdiano, conocido sobradamente en los ambientes musicológicos, lleva cuarenta años ejerciendo una profesión que ama: el periodismo. Ha obtenido tres veces el Premio Francia de Turismo, y cuenta en su haber con una medalla que le fue otorgada por el Gobierno francés por su trayectoria profesional.

Un misterio en Villa Sant’Agata

“Que fuésemos a hacer este reportaje no obedece a una casualidad. Como amante de Verdi que soy, me empeñé en ir para realizar la ruta de este músico, y le pedí a Blanca Berlín que me acompañase. Tuvimos la suerte de que una revista de prestigio aceptó nuestra propuesta, lo que nos facilitó los permisos para entrar en todos aquellos lugares relacionados con Verdi.”

Uno de éstos era sin duda, Villa Sant’Agata, la casa en la que Verdi pasó sus últimos años junto a su mujer, una magnífica mansión a las afueras de Busetto, localidad situada a 75 kilómetros de Milán.

“Estuvimos una semana haciendo la ruta verdiana –explica Blanca- y llegamos a Villa Sant’Agata con un permiso especial ya que, en ese momento, estaba cerrada al público. Es un palacio con un jardín, y en una de las alas vive el tataranieto de Verdi (Nota de la autora: poco después de escribir este reportaje, se produjo el fallecimiento del tataranieto del músico), que es un hombre ya mayor de unos 70 u 80 años.”

Durante la visita sólo estaban Blanca, Ibarrola, la guía que les acompañó durante todo el viaje y la directora del museo. Esta casa –según nos comenta Blanca- se conserva tal y como estaba cuando Verdi habitaba en ella. No había nadie más. Los cuatro visitantes de excepción recorrieron estancia por estancia. Blanca sacaba fotografías con un trípode (normalmente está prohibido hacerlas), mientras Ibarrola tomaba notas de todo cuanto su genial pluma le requería.

“Hicimos las fotos y tengo que decir que yo no noté nada anormal. Para mí fue un reportaje más. En total, durante toda la ruta tiré unos 50 carretes”, dice Blanca. Mientras, Ibarrola, la guía y la directora del museo observaban con atención y paciencia cómo la fotógrafa hacía su trabajo.

Una imagen inesperada

verdi 2 foto blanca berlínHasta ahí todo fue normal. Ibarrola y Berlín terminaron su trabajo en Italia regresando a nuestro país sin advertir nada extraordinario. La sorpresa saltó días después cuando Blanca recogió las diapositivas que habían sido reveladas como tantas otras veces por los laboratorios Ascolor, de Madrid, con los que la fotógrafa trabaja desde hace ya muchos años.

“Al llegar a España comencé a hacer lo que los fotógrafos llamamos la `edición gráfica´, que consiste en ir viendo foto por foto con el cuentahilos, para seleccionar las mejores imágenes. Tengo la costumbre de hacer 4 o 5 diapositivas con una ligera variación de diafragma, pero todas muy parecidas. En este caso tiré 5 diapositivas del rincón del piano. Cuando llegué a esta serie estaba sola en casa. Serían las dos y pico de la mañana. Al poner las diapositivas juntas y verlas a través del cuentahilos me percaté de que, en una de ellas, había una especie de `mancha´ en el teclado del piano. Me fijé bien hasta que advertí que la `mancha´ no era tal, sino que ¡era una mano carnosa!”

La enigmática foto había sido tomada en la habitación de Verdi, en la que el músico tenía su piano. Sin embargo, en las demás imágenes no se apreciaba nada anómalo. Blanca se quedó tan impresionada que llamó a su sobrino y a la mañana siguiente, a primera hora, telefoneó a Ibarrola para que viniese a ver aquello que Blanca Berlín no podía explicar.

El “hombre” del piano

Ibarrola pensó que Blanca bromeaba hasta que vio la diapositiva. Ellos dos, junto con Martín, el ayudante de la fotógrafa, se dieron cuenta de que aquella mano tenía propietario… Se trata de la figura de un hombre de cabellos oscuros, de mirada perturbadora que sonríe maliciosamente. Parece vestir una levita y porta un mitón que ¡proyecta sombra sobre el teclado del piano! El misterio estaba servido.

“Los primeros días no quería ni hablar del tema. Me dio muchísimo miedo. De hecho, aquella mañana del descubrimiento, Ibarrola, como recuerdo del viaje, me trajo un busto de Verdi y le dije: `no lo quiero. A mí no me traigas nada de Verdi´. Durante mucho tiempo me he negado a hablar del tema del supuesto fantasma porque no quiero notoriedad por esto, sino por mi trabajo. No quiero que pueda quedar la sombra de la duda sobre la foto, porque no es un montaje.”

Ibarrola es de la misma opinión que Blanca. Ambos son terriblemente escépticos con todo lo relacionado con lo paranormal, especialmente Blanca, que a pesar de saber que todas y cada una de las pruebas posibles para determinar el origen de la figura “humana” que apareció en la casa de Verdi, no han arrojado luz alguna sobre el misterio, defiende que “necesito que me demuestren que es un fantasma para creerlo”.

“Me moriré buscando una explicación –afirma Ibarrola- porque no voy a parar hasta que la encuentre, tanto si es científica como si finalmente resulta no serlo. Al principio, pensé que la imagen tendría una interpretación racional. Por eso mismo, le insistí a Blanca para que fuésemos al laboratorio, porque no quería que quedara la sombra de que esto pudiera ser un montaje. De hecho, la familia Verdi sostiene que es un truco nuestro, cosa que no puedo soportar y que me indigna.”

¿Quién es ese hombre?

El caso es que hasta la fecha aún desconocemos la identidad del “hombre del piano”. Los verdianos, incluido Ibarrola, no cesan en su empeño de ponerle nombre y apellidos a este rostro. Incansables rebuscan entre viejos documentos y libros a fin de hallar al propietario de tan perversa sonrisa, que burlona parece desafiar a quien la contempla.

“Jamás en mi vida ningún tema me ha dejado tan confuso. Estoy inquieto porque pienso que un día, no sé cómo, voy a abrir algún libro de la época de Verdi y me encontraré con ese personaje. Ese día me va a dar un infarto… Pese a todo, sigo buscando.”

Por este motivo, Blanca e Ibarrola fueron a ver al equipo del padre Pilón que les atendió desinteresadamente. En especial, requirieron la colaboración de Lorenzo Plaza, físico especializado en óptica y de Paloma Navarrete, farmacéutica y psicóloga, además de vidente. Plaza fue quien les aconsejó, en buen criterio, que acudiesen al laboratorio donde se había efectuado el revelado, para descartar cualquier hipótesis científica. En él, posteriormente, se hicieron todas las pruebas posibles con resultados fallidos. Navarrete, aplicó sus conocimientos en la bola de cristal para intentar saber quién era el hombre de la imagen.

Paloma me explicaba que está segura de que la imagen es la de un fantasma: “Lo que yo vi es que cerca de la villa de Verdi hay una pequeña ciudad. De ésta, con frecuencia, iba un señor a ver a Verdi en coche de caballos. Era un hombre ilustrado que tenía muchas discusiones políticas con Verdi. Un buen día, se pelearon y el señor dejó de visitar la villa. Yo pienso que era el suegro de Verdi, Antonio Barezzi y si tenéis ocasión de encontrar imágenes suyas veréis que se parece”.

Para otros verdianos sería Ferdinando Provesi, el primer maestro del músico. Hay también quien apuntó la posibilidad de que fuese Napoleone Moriana, un tenor enemistado con Verdi, o incluso su cochero. Ibarrola opina que tal vez, fuese algún familiar de Verdi, como refleja el parecido de dos de ellos en una fotografía en la que se les observa, junto a Verdi, en el jardín de Villa Sant’Agata.

Presiones familiares

No obstante de todas estas averiguaciones, la familia de Verdi ha abortado cualquier intento por parte de Ibarrola y Blanca de volver a la casa, esta vez sí, con la intención de sacar fotos a conciencia. “Nosotros hemos actuado desde el principio honestamente –afirma el periodista-. De hecho, de inmediato escribí a la familia de Verdi contándoles lo ocurrido y les enviamos una copia de la imagen, pues temíamos que el original se extraviase. De hecho, la directora de turismo del pueblo de Busseto, a la cual habíamos tratado mucho, nos dijo que la familia Verdi se había quedado muy impactada al ver la imagen. Pero luego, todo han sido pegas.”

¿Por qué no quieren que el tema se divulgue? Ibarrola lo ignora: “Quizá no quieren que se asocie el centenario con cosas de parapsicología o tal vez no deseen que se suscite de nuevo, toda suerte de conjeturas sobre la vida privada de Verdi, que también parece tener su lado oscuro”.

Sea como fuere, la imagen está ahí, desafiando toda lógica, en busca de una explicación científica o paranormal. ¿Se trata de la manifestación de un fantasma? Tal vez, el tiempo lo aclare.

Los análisis de la foto

Los análisis se realizaron durante tres horas en los laboratorios Ascolor, gracias a un escáner de altísima resolución. Durante los mismos estuvieron presentes el dueño del laboratorio, el jefe de laboratorio, el técnico en escáner y los dos periodistas. Gracias a estas pruebas se descartó:

-Un defecto en el rollo por previa impresión.

-Un accidente en el revelado por contacto con otro rollo.

-Rastros de velo o sobreexposición, o de otras imágenes en los contornos de la figura aparecida, que tendrían que verse si se hubiese producido una sobreimpresión, muy poco probable, ya que se trataba del final de un rollo en el que el resto de los fotogramas no poseían interferencias. No existe superposición.

-Que alguien se hubiese cruzado en la trayectoria de la cámara de Blanca en el momento del disparo, que fue realizado con trípode a una velocidad no inferior a 1/8 de segundo. En el escáner de alta resolución no se aprecia la más mínima prueba de que haya existido ni un sólo movimiento, aunque si el hombre en cuestión hubiese permanecido inmóvil, debería de haberse impresionado con la misma nitidez que el propio piano. Además, los testigos afirman que allí no había nadie excepto ellos, la guía y la directora del museo. El enigma, por tanto, persiste.

La oscura vida privada de Verdi

En el libro de Maurizio Chierici Quel delitto in casa Verdi, el autor, proscrito por la familia Verdi, describe algunos aspectos desconocidos de la vida privada del músico. Muchos de ellos nos descubren a un Verdi insoportable y mezquino. Además se cuenta que el nieto del compositor mató accidentalmente a una sirvienta cuando limpiaba una escopeta de caza. Años más tarde se supo que ésta estaba embarazada, aunque nunca se averiguó de quién… Asimismo se describen varias misteriosas desapariciones en torno a la familia Verdi, de las que jamás se aclaró nada.

Al parecer, éste no es el primer fenómeno extraño relacionado con el compositor italiano. En 1999, Cosetta Allegri, directora de la oficina de turismo de Busetto, junto al famoso director de orquesta Carlo María Giulini, protagonizaron un extraño episodio en el Teatro Verdi cuando quisieron asomarse al palco al que el músico siempre se negó a acudir. Al intentar abrir la puerta, alguien, desde el interior -que estaba vacío-, trató de impedírselo haciendo fuerza. Después de forcejear, se abrió solo, no sin atraer a su paso un viento de ultratumba. Pero… ¡allí no había nadie!

Las últimas investigaciones

Recientemente, en el programa que dirige y presenta Javier Sierra en Telemadrid, El otro lado de la realidad, se hicieron públicos unos nuevos análisis realizados sobre la diapositiva original por el presidente de la Real Sociedad Fotográfica, don José María Mellado Martínez.

Mellado Martínez explicó que la imagen no pudo haber sido trucada por medios fotográficos de laboratorio, como la doble exposición, aunque apostilló que él creía que sí que era factible duplicar el efecto que aparece en la imagen por medio de la manipulación digital, lo cual no quiere decir que la imagen en cuestión sea fraudulenta. Recordemos, además, que la imagen obtenida por Blanca Berlín no se consiguió con una cámara digital, sino una cámara analógica, siendo su formato original la diapositiva.

Reportaje publicado en la revista MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA

© Clara Tahoces

© Imagen Blanca Berlín

Clara Tahoces¿Hay un fantasma en la casa de Verdi?

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