Universo Insólito en M80 T2 018

15-01-2016

Desde el siglo XVIII hasta la fecha apenas hay 200 casos descritos de combustión espontánea humana; no es muy frecuente. Se trata de personas que estaban vivas o, como mucho, inconscientes, y que se queman sin causa aparente.

El caso documentado que expone Clara Tahoces es el de Mary Reeser viuda que vivía sola en Florida. De noche, la casera de la casa percibe un olor a quemado. Con posterioridad, el rincón donde se encontraba la silla en la que habían dejado la tarde anterior a Mary Reeser se encontró reducido a cenizas, sólo su pie izquierdo era identificable. También se encontraron su hígado, algunas vértebras y su cráneo, reducido al tamaño de una pelota de béisbol. En la vivienda no había grandes daños, solamente un hollín grasiento, un espejo roto y varios objetos de plástico ya fundido.

Su hijo reconoció que su madre estaba fumando y había tomado barbitúricos. La explicación dada, que se ha llegado a extender a más casos de combustión espontánea humana, es el llamado ‘efecto mecha’, como una vela que se consume. El informe de la policía concluyó que Mary Reeser se había quedado dormida con un cigarro encendido, que éste prendió su bata y el cuerpo se consumió por la combustión de sus tejido grasos.