|
PSICOFONÍAS: FILTRADO DE LAS VOCES Las voces paranormales en cinta magnética suelen estar -salvo excepciones- enmascaradas por una gran cantidad de ruido, tanto que a veces pasan inadvertidas para el oído poco acostumbrado a escucharlas. Es por ello que se hace necesario el filtrado de estos sonidos, con el objetivo de aislar con la mayor certeza posible las frecuencias que conforman las voces. Por: Carlos G. Fernández Antes de hablar de cada uno de los dispositivos electrónicos que pueden utilizarse para filtrar o mejorar la escucha de las voces, repasemos un poco las características de la voz humana. El código que utilizamos para comunicarnos a través del lenguaje es la producción de un sonido complejo, formado por diferentes frecuencias superpuestas que van cambiando rápidamente. Podemos fijar tres características fundamentales de la voz humana que nos interesan conocer para aprovechar los recursos electrónicos de filtrado y comprensión de las voces paranormales: La intensidad, la frecuencia y el timbre o contenido armónico. La intensidad determina cual es el ‘volumen’ de un sonido, y se puede corregir simplemente aumentando el nivel o reduciéndolo para ajustar la escucha al punto en que nuestro oído está preparado para oír mejor. Un amplificador de sonido o un retoque de la intensidad si la escucha es a través de un ordenador puede corregir esta característica del sonido. Los otros dos parámetros, la frecuencia y el timbre, son determinantes para que nuestro nivel de comprensión de una voz humana pueda mejorar. La frecuencia está determinada por el número de veces por segundo que vibran las cuerdas vocales en el momento de emitir un sonido o palabra. Y aunque la capacidad del oído humano comprende desde los 16 o 20 ciclos por segundo (un ciclo por segundo equivale a un ‘Hertz’), hasta el límite superior que se sitúa entre 16.000 y 20.000 Hertz (Hz); la voz humana tiene un espectro más reducido, que se sitúa desde los 70 hasta los 1.200 Hertz. Y aunque estos son los márgenes que se pueden designar para la voz humana, existen otras frecuencias aun más altas que son múltiplos de las principales y que técnicamente se denominan armónicos. Los armónicos determinan el timbre de la voz y para comprenderla resultan a veces casi tan importantes como la frecuencia ‘fundamental’. De este modo, tenemos que el espectro de frecuencias de la voz humana se extiende hasta por encima de los 5.000 Hz si tenemos en cuenta los armónicos. Con estos datos, podemos determinar que para escuchar una voz de origen paranormal nos interesa en principio un margen de frecuencia que abarca desde 70 hasta 5.000 Hz. Lo que esté por encima de este valor, o por debajo de 70, se podría eliminar sin que afecte a la comprensión de las palabras. Esto resulta útil saberlo, porque el ruido de fondo que suele acompañar a las voces contiene prácticamente todo el espectro audible y eliminar los ruidos que están fuera de los márgenes de la voz, es un primer paso para limpiar las grabaciones de sonidos espúreos. Pero antes de continuar repasemos las distintas posibilidades para filtrar o ‘ecualizar’ un sonido. Ecualizadores Los equipos más utilizados para el filtrado de sonidos son los llamados ecualizadores. Estos están construidos por una batería de filtros que dividen al espectro audible en varias franjas de frecuencias, pudiendo atenuarse o amplificarse cada una de ellas independientemente. Esto permite atenuar o eliminar algunas frecuencias que no intervienen en el sonido pero que agregan ruidos espúreos, traduciéndose en una mejora considerable de la audición del material grabado. Los ecualizadores más comúnmente usados son los que dividen al espectro audible en varias octavas. Se dice que un sonido es de una frecuencia de una octava superior, cuando su frecuencia duplica a la primera. Así, un ecualizador es de octavas, cuando el espectro audible está dividido en frecuencias que se van duplicando (40Hz, 80Hz, 160Hz, ..., etc.). Existen también otros modelos cuyos filtros están sintonizados cada media octava o un cuarto de octava, lo cual permite un ajuste más preciso de cualquier sonido. Estas características son dignas de tener en cuenta en el momento de elegir un ecualizador, pero no son las únicas. La amplificación o atenuación de cada una de las bandas (suele estar medidas en decibelios) y el ancho de banda de cada uno de los filtros son también importantes. Además de estos ecualizadores -conocidos como ‘ecualizadores gráficos’- existen otros denominados ‘paramétricos’. En este tipo de ecualizadores, a diferencia de los anteriores, la frecuencia de corte de cada uno de los filtros es variable dentro de unos límites. Además de la posibilidad de este ajuste, y del nivel de atenuación/amplificación, algunos modelos ofrecen además la posibilidad de regular la pendiente de corte del filtro. Con este tipo de dispositivos, el operador tiene la posibilidad de modificar determinadas frecuencias que le interesen, eligiéndolas con la adecuada combinación de los diferentes mandos. Este tipo de ecualizadores son más versátiles que los gráficos, pero su utilización es también menos sencilla. Un inconveniente adicional para estos equipos es su elevado coste, ya que su uso se limita a los profesionales del sonido, siendo su utilización a nivel doméstica prácticamente nula. Cualquiera que sea el tipo de ecualizador que se utilice para filtrar las voces, la primera recomendación es atenuar las frecuencias que no intervienen en la voz humana, y por el contrario realzar las más determinantes. La experiencia dice que las frecuencias medias son las más importantes de realzar, aunque cada persona debe elegir las que considere adecuadas de forma experimental, ya que los niveles de audición y de respuesta no son iguales para todas las personas, ni tampoco las voces tienen las mismas características en todas las grabaciones. Los ecualizadores ‘analógicos’, es decir los que se conectan a un equipo de música convencional, pueden ser sustituidos por programas informáticos siempre que la escucha de las voces se realice a través de un ordenador. Este método de escucha ofrece un reducido costo y la posibilidad de otro tipo de tratamiento de las voces que hacen recomendable su utilización. Utilizando el ordenador La exponencial evolución que han experimentado los ordenadores en los últimos años, ha proporcionado al experimentador de psicofonías múltiples ventajas para mejorar la calidad de las voces paranormales. Entre ellas podemos señalar:
Hemos reseñado con anterioridad que hoy en día son muchos los experimentadores que utilizan un ordenador equipado con tarjeta de sonido para intentar captar voces paranormales. Utilizando el software adecuado, se puede ecualizar digitalmente un sonido cualquiera con la ayuda del ordenador. El equipo deberá tener como mínimo una buena tarjeta de sonido (de la mejor calidad posible), un disco duro con varios cientos de Mb libres y una memoria RAM de al menos 128 Mb. Además de estas consideraciones físicas, necesitaremos un programa adecuado para el procesamiento de los sonidos. Existen en el mercado varios programas para PCs capaces de ecualizar sonidos con buena calidad. Para someter a una supuesta psicofonía a un filtrado de estas características, esta no debe ser necesariamente obtenida con el ordenador. Se puede grabar en el disco duro del ordenador cualquier sonido obtenido en una cinta magnética, realizando las conexiones entre la grabadora y la tarjeta de sonido, a través de las clavijas adecuadas, situadas en la parte trasera del ordenador. Software para el filtrado de sonidos Uno de los más conocidos y populares es el Sound Forge. Este programa permite al usuario -entre otras utilidades- ecualizar los sonidos de tres formas diferentes: mediante un ecualizador gráfico, paramétrico o paragráfico. Accediendo al ecualizador gráfico, aparecen en pantalla varias barras verticales que simulan los potenciómetros deslizables de un equipo. Cada una de ellas corresponde a una frecuencia concreta y su utilización es prácticamente idéntica a la de un equipo de estas características. La única diferencia es que una vez elegida la ecualización deseada, el ordenador deberá procesar el sonido ajustándolo a los nuevos valores; mientras que en los ecualizadores convencionales la escucha es directa sin alterar el sonido original hasta que se realice una nueva grabación. Si utilizamos la modalidad de ecualizador paramétrico, aparecerán en la pantalla del ordenador los diferentes controles que normalmente poseen los equipos convencionales. Eligiendo las frecuencias de corte deseadas y sus respectivos niveles, el ordenador procesará el sonido de acuerdo con la configuración elegida. El Sound Forge ofrece otra opción de ecualización, denominada paragráfica. Accediendo a esta modalidad, podremos ver en la pantalla un gráfico que simula la totalidad del espectro audible. Ayudados con el ratón, podemos incrementar o reducir en el gráfico las regiones del espectro donde deseemos actuar. Esta opción es solo recomendable para personas con los suficientes conocimientos de las variables del sonido. Otros programas, como por ejemplo el Cool Edit, ofrece varias opciones de filtros y reductores de ruido, lo cual constituye una importante alternativa para el tratamiento de las voces. Otros programas más sencillos, como el Goldwave, sÓlo ofrecen la posibilidad de aplicar filtros pasa-altos y pasa-bajos al 50% y al 20%. Cualquiera que sea el programa que utilicemos para el filtrado de las voces en el ordenador, siempre es conveniente seguir algunas pautas diferentes a las convencionales. Cada vez que sometemos al sonido a una nueva ecualización, éste queda modificado con la nueva opción. Si esta no ha resultado satisfactoria, conviene volver atrás con el comando "deshacer" antes de someterlo a una nueva ecualización. Esto evitará que el sonido se transforma en un ruido imposible de recuperar en su forma original.
Otra de las precauciones que debemos tomar para evitar la pérdida de material grabado, es guardar el original en algún lugar del disco duro, y trabajar con una copia. Otras opciones para el procesamiento por ordenador Los programas que hemos mencionado, ofrecen otras muchas posibilidades para el procesamiento y análisis de psicofonías. Por una parte, en la pantalla del ordenador el sonido es representado gráficamente, dando una imagen visual de sus cambios y evoluciones, así como de sus características físicas. Como veremos, esto tiene una importancia relevante en cualquier análisis exhaustivo. Esta representación gráfica que hoy realizan con tanta facilidad los ordenadores, anteriormente se realizaban sobre la pantalla de un osciloscopio, fotografiándose los resultados para tener una lectura instantánea. El ordenador realiza este proceso con relativa sencillez, permitiendo la impresión de cualquiera de los parámetros deseados. La totalidad de los programas de sonidos, incluidos los más sencillos, permiten esta opción. Otra de las posibilidades que ofrecen los ordenadores es la de realizar análisis de espectro con gran sencillez. Este tipo de análisis ofrecen mucha información técnica sobre la naturaleza física del sonido tratado, aunque su interpretación no es demasiado sencilla. El análisis de espectro descompone en una gráfica los niveles de cada una de las frecuencias (fundamental y armónicos) que componen un sonido. Este tipo de gráficas se realizaban con un osciloscopio y un filtro pasa-banda que iba barriendo todo el espectro audible y lo representaba en la pantalla del instrumento. Hoy en día, programas como el Cool Edit o el Goldwave son capaces de realizar esta gráfica. Análisis de espectro Utilizando el programa Cool, podemos visualizar el contenido armónico de un sonido en cada uno de los instantes de su duración. Para ello, debemos primeramente elegir la opción Frequency Analysis, y aparecerá en la pantalla una ventana donde se representa la gráfica. Las dimensiones de esta ventana podemos acomodarlas a nuestro gusto, y desplazarla a través de la pantalla. En la gráfica, horizontalmente están representadas las frecuencias de todo el espectro audible. El eje vertical representa el nivel de cada una de esas frecuencias en términos relativos. Para obtener una lectura de cualquier punto de la gráfica principal, bastará hacer un clic con el ratón sobre el punto deseado y la gráfica representará los valores correspondientes. Para su lectura, una vez más debemos ayudarnos con el ratón, ya que los ejes no están divididos en los valores que representan. Situando la flecha sobre cualquier punto de la gráfica, veremos que en el margen inferior de la misma aparecen los dos valores: primero el de frecuencia y luego un valor porcentual, respecto del máximo medido. Otros programas, como el mencionado Goldwave, poseen también un sencillo analizador de espectro, aunque con inferiores prestaciones que el Cool. El verdadero potencial que brinda este tipo de gráficos es muy elevado. Con toda esta información es posible reconocer las sílabas y letras, así como otras características de la voz humana. Pero para ello son necesarios unos conocimientos de fonética y de la física de la voz humana, imposibles de resumir en estas páginas. Invitamos al lector interesado en profundizar, que consulte la literatura adecuada. Asimismo, recomendamos al lector interesado en este tipo de análisis, programas como el Spectral Lab o el Wave Lab. De todos modos podemos utilizar esta información para realizar un filtrado más preciso de las voces paranormales. Un filtrado selectivo Como ya hemos señalado, y quien haya experimentado sobre el fenómeno lo sabe perfectamente, las voces paranormales suelen estar totalmente enmascaradas entre ruidos, ya sea por que su bajísimo nivel de volumen o bien por utilizar soportes como los ruidos blanco o rosa. Para un filtrado más preciso, podemos valernos de la información que nos dan las gráficas, conociendo cuales son las frecuencias que corresponden al sonido o voz que queremos aislar, y desechando el resto. Para ello, analizaremos el espectro del sonido en tres o cuatro puntos que consideremos significativos. En cada una de las lecturas, tomaremos nota de las frecuencias más significativas, que sobresalen por encima de las demás y que constituyen el alma mater del sonido que deseamos "limpiar". Tomando como referencia los valores máximos y mínimos del mismo, consideraremos que el sonido está conformado por frecuencias que se encuentran entre esos márgenes. Utilizando -por ejemplo- cualquiera de los ecualizadores del Sound Forge, podemos atenuar al máximo las frecuencias que están fuera de estos márgenes. Una vez realizada esta operación podremos comprobar si el ruido de fondo ha disminuido. Haciendo una copia de seguridad para evitar pérdidas inútiles, podemos someter el sonido a un nuevo análisis y determinar las frecuencias con mayor exactitud. Seguidamente realizaremos un nuevo filtrado, esta vez cuidando mucho la selección de las frecuencias utilizando el ecualizador paramétrico o paragráfico, y ajustándolos finamente de modo que no se atenúen las frecuencias principales. Existen en el mercado, aunque no son demasiado populares, programas para ordenador capaces de eliminar el ruido directamente a través de un proceso informático. Noise Reduction Programas como el Cool Edit, o el Sound Forge poseen una opción referida como Noise reduction (reducción de ruido) que permite al usuario realizar un filtrado del material sonoro mediante una exploración previa que logra separar la señal útil del ruido espúreo. A través de esta opción, el programa toma una muestra del ruido indeseado, para luego realizar una ‘resta’ de esta muestra a la totalidad del sonido. Con este método se logran resultados en general aceptables, aunque el sonido puede tornarse algo metálico. El primer paso es elegir, con la ayuda del ratón, un trozo de grabación donde se escuche solamente ruido. Es preciso comprobar que realmente no haya ningún sonido grabado el el trozo elegido, porque sino el resultado no sería nada aceptable. Seguidamente se selecciona la opción ‘Noise reduction’ y aparecerá un cuadro de diálogo para realizar el muestreo. Durante este proceso el ordenador analiza el ruido elegido. Seguidamente elige la opción de limpiar el ruido, donde el ordenador restará el ruido a toda la grabación. El programa permite elegir entre varias intensidades de reducción, y experimentalmente se puede comprobar cual es la más adecuada en cada caso. Este artículo ha sido publicado con el permiso expreso de su autor. Volver a inicio |