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ME SUCEDIÓ A MÍ
¿Has tenido alguna experiencia extraña que no puedes explicar? ¿Te gustaría compartirla con nosotros? Envía tus vivencias aquí. Publicaremos las más interesantes. *****
***** Hola, mi nombre es Ana, tengo 39 años y soy toledana. Los hechos que os voy a narrar tuvieron su inicio a principios de enero de este año. Tras una fiesta familiar nos daban las cuatro de la mañana en plena tertulia cuando el ambiente comenzó a enrarecerse y todo el mundo se fue marchando a sus casas. Yo me sentía inquieta y tenía un mal presentimiento, tan fuerte era esta sensación que me acosté vestida y con el móvil en la mano. El tiempo transcurría lento y pesado y la sensación se iba acrecentando. Las primeras luces de la mañana comienzan a deslizarse a través del cristal de la ventana del dormitorio. De repente suena el móvil y al otro lado está la voz desesperada de mi hermana: “¡Abre la puerta! ¡Corre, te lo suplico, corre! Salgo disparada de la cama y corro hacia la puerta. Las llaves se deslizan entre mis dedos nerviosos complicando aún más la situación mientras oigo los llantos de mi hermana al otro lado. Cuando por fin cede me encuentro al otro lado con una mujer aterrorizada. Sus 34 años temblaban entre lágrimas y el blanco del horror había transfigurado su rostro. Su marido, mi cuñado, se había vuelto loco y la había amenazado con un cuchillo. Hasta aquí todo corresponde a un caso más de violencia doméstica. Se ponen las correspondientes denuncias y los abogados se movilizan. Mi gran sorpresa llega cuando me encuentro que este personaje me había denunciado por ejercer la brujería y que se me acusa de que todos los problemas de su matrimonio eran por mi mala influencia. Por lo que se ve todo está permitido cuando se trata de venganza. A partir de ese momento me siento acosada, mi vivienda es vigilada, se fotografía el interior de mi casa y a mi persona, destrozan los coches de mi familia, recibo amenazas en el teléfono en las que se me chantajea con que si no hago tal o cual cosa se me denunciará por brujería y se me quitará la custodia de mis hijos, etc., etc., etc. La lista es bastante larga y conforme va transcurriendo el tiempo va aumentando de tamaño. Sí, es cierto, soy bruja, pero... ¿donde está el delito? Siento miedo y asco a la misma vez. Me siento traicionada por aquellos que llegaron a formar parte de mi familia y a los que siempre recibí con los brazos abiertos. Soy wiccana (bruja) y para mí es una opción religiosa más dentro de un país donde hay libertad de culto. Jamás mis creencias salieron de mi entorno familiar ni de mis amigos más íntimos. Jamás he comercializado mis conocimientos ni he cobrado absolutamente nada por ayudar a alguien en apuros que así me lo haya solicitado... y entre esas personas están incluidas precisamente las que hoy me amenazan, me insultan y me chantajean. Siento asco. Si, asco... porque de repente vuelven a aparecer las sombras de la época de las quemas de brujas. Siento el pestilente aliento de todos aquellos que se autoerigen en la Nueva Inquisición y que se elevan sobre el desconocimiento y los miedos de los demás, que hacen de la INTOLERANCIA, en mayúsculas, su bandera... La mejor manera de luchar contra estas situaciones es poner la luz del conocimiento allí donde solo hay oscuridad, miedo e ignorancia. Permitidme pues poner la primera semilla diciendo precisamente lo que NO son las brujas:
La WICCA (brujería) es una de las pocas religiones que fomenta el amor por la Tierra y rinde culto al aspecto femenino de lo divino: La Diosa. Utilizamos las energías naturales que emanan de la tierra, de las piedras, de las hierbas... de nosotros mismos... para la sanación y mejora del planeta entero así como de cada individuo como ser humano. Por esto los problemas ecológicos son importantes para nosotros y practicamos las 3R: reduce, recicla y reutiliza. Rendimos culto a la Tierra a través de antiguos rituales que nos ponen en armonía con el ritmo natural de la estaciones y de las fases de la Luna como manifestación del Dios y de la Diosa. Creemos que todos juntos formamos una unidad: animales, plantas, personas, rocas, elementos... por eso si haces daño a alguien te lo estás haciendo a ti mismo. De hecho, nuestra rede, lo que equivaldría a los 10 mandamientos cristianos, se resume en la siguiente frase: SI NO DAÑAS A NADIE HAZ LO QUE QUIERAS. Esto exige de una aplicación constante de la responsabilidad de nuestros actos porque en ese no dañar a nadie no sólo incluimos a los demás seres humanos, si no también a nosotros mismos y a todos los seres que viven en nuestro planeta incluida la Madre Tierra. Creemos en la reencarnación y en la ley de karma y no somos tan egocéntricos para creernos la única vía religiosa o filosófica para alcanzar la unidad con la Divinidad, por ello respetamos a todos aquellos que eligen senderos diferentes al nuestro. La religión wicca acepta miembros de cualquier sexo, raza, nacionalidad o preferencia sexual a diferencia de otras opciones religiosas. En definitiva, un brujo o una bruja simplemente intenta vivir con sabiduría buscando estar en armonía con la Naturaleza y sin perjudicar a nadie. Somos muchos y muchas los que intentamos rescatar el conocimiento de los antiguos y aplicarlo a los nuevos tiempos. Nos encontramos en todos los estratos sociales, en todas las profesiones... somos médicos, abogados, maestros, amas de casa,.... pero la mayoría de nosotros guardamos en la intimidad de nuestro hogar nuestras creencias por temor al linchamiento social que ello implica y que mi historia demuestra. Espero sinceramente que tú que has leído mis palabras sientas la curiosidad de investigar por tu cuenta lo que yo solamente he esbozado ligeramente. Que a partir de ahora lo diferente no sea motivo de injurias, de amenazas ni de discriminación y que si alguna vez se nos tiene que juzgar sea por nuestros actos y no por nuestras creencias. Mi más sincera gratitud para con Clara Tahoces por permitirme poder expresarme en su página web. ANA Hace ya unos años tuve una experiencia con la Ouija que hizo que no haya vuelto a tener ninguna gana de practicarla... por lo mal que lo pasé. HERMENEGILDA T. Volver a inicio |