La ciencia responde a los grandes enigmas

Entrevista a Eduardo Punset: “No estamos solos en el Universo, pero sí incomunicados

 

 Eduardo Punset

 

En los últimos años ha viajado por todo el mundo y ha conversado con los mejores cerebros de nuestro tiempo. Eduardo Punset, director del programa Redes , ha escrito un libro en el que nuestros sabios contemporáneos responden a los grandes enigmas de la vida y el Universo. Estos científicos visionarios no tienen miedo a hablar de viajes en el tiempo o de vida extraterrestre. Nunca la ciencia se había atrevido a tanto.

Por: Concha Labarta

Su programa en Televisión Española, Redes , se ha convertido en un referente de la divulgación científica de calidad. Eduardo Punset , abogado, economista, político y apasionado por la ciencia, ha pasado los últimos diez años en compañía de los mejores cerebros de nuestro tiempo. Fruto de esos contactos ha escrito un libro altamente recomendable para todos aquellos interesados en la ciencia de vanguardia: Cara a cara con la vida, la mente y el Universo (ediciones Destino), un trabajo con el que ha pretendido “ que los científicos respondieran a esas cuestiones que interesan al ciudadano y que éste les preguntaría si los tuviera a su alcance ”.

Por las páginas de Cara a cara … desfilan nuestros sabios contemporáneos, respondiendo a los grandes enigmas del hombre en un lenguaje asequible para el lector no especializado. El contacto con más de 300 científicos de todas las ramas ha dejado a Punset una sensación de esperanza, porque la ciencia porta un mensaje humilde y a la vez tremendamente optimista, lo suficiente para que él esté convencido de que estamos a punto de encontrar “ una pieza esencial en el puzzle del conocimiento ”, algo que tal vez por obvio se nos ha escapado hasta ahora.

 

Evolución… ¿hacia algún sitio?

-Afirmas que en la escuela no se enseña a los niños a hacerse preguntas. ¿Eso es lo que distingue a un científico visionario de un hombre corriente, la curiosidad insaciable?

-Los científicos con los que he convivido en los últimos diez años son gente que pregunta a la naturaleza y no a las personas, todo lo contrario de lo que suele ocurrir en la vida cotidiana. Los chimpancés utilizan un 30 por ciento de su tiempo en chismorreo social, y nosotros, los homínidos, hemos mantenido ese porcentaje.

-Muchos científicos sostienen que la evolución no sigue ninguna dirección ni tiene propósito, que no avanzamos hacia algo más grande y perfecto. ¿Ya no nos quedan científicos creyentes?

-La nueva ciencia es la antítesis de la religión. En la ciencia no hay dogmas, ni Papas. La ciencia se basa en la experimentación y la prueba y tiene una enorme humildad. Dennett , haciéndose eco de la opinión de muchos científicos, afirma que si Dios existe, no se manifiesta demasiado. Pero también es cierto que los físicos atomistas que entran en el mundo mágico de las partículas fundamentales sí tienen una visión más envolvente, donde hay espacio para pensar en un diseñador inteligente.

-Se dice que las bacterias y los átomos tienen conciencia, que el planeta tiene conciencia. ¿Hay algo que no la posea?

-La diferencia entre un organismo vivo y uno inerte es cada vez menor, más borrosa. Margulis , la mujer de Carl Sagan y la persona que prologa el libro, fue la primera en decir que las bacterias tenían conciencia y comenzó a echar por tierra las supuestas diferencias entre el homínido y el resto de los animales. Los físicos atómicos se maravillan ante los sistemas autoorganizados que encuentran en los átomos y no se atreven a negar que incluso los átomos tengan también conciencia.

-Los sabios hindúes del Vedanta Advaita hace siglos que dijeron que la conciencia precede a la materia ¿Qué dicen los científicos?

-Pues más o menos lo mismo. Antonio Damasio , el gran neurocientífico, dice que la ciencia de hoy ha descubierto las emociones; se ha demostrado el poder de la mente no sólo sobre la conducta, sino también sobre el metabolismo y la fisiología. Pocos médicos creían hace veinte años en el efecto placebo, que una pastilla diseñada para no tener efecto tuviera un efecto en un 30 por ciento de los casos, pero ahora nadie lo niega. Y más recientemente hemos descubierto el efecto no placebo: si por misericordia o afecto se le dice a un enfermo terminal que le quedan tres meses de vida, estamos precipitando su muerte, porque el organismo se pone en marcha para culminar ese proceso.

-¿Los ordenadores también van a desarrollar sentimientos, conciencia de ser?

-Los nanotecnólogos están convencidos de que cuando el robot tenga la misma información por nanosegundo que tiene el cerebro humano, poseerá la misma inteligencia y sentimientos. En breve comprobaremos cómo, en materia de inteligencia, la distancia entre lo vivo y lo inerte se va a ver muy difuminada.

La mente y sus poderes

-Cuando Eduardo Punset se levanta por las mañanas y mira el mundo: ¿cree que está viendo algo real y que existe al margen de él, o una construcción de su mente?

-Ésa es una pregunta maravillosa. Newton , que lo sabía casi todo, decía que una de las cosas que le quedaban por comprender es por qué mecanismos la percepción visual del Universo se convierte en la gloria de los colores, colores que no están en el Universo, sino en la mente. La neurociencia ha evolucionado mucho, pero aún no sabemos responder a esta pregunta de Newton. Lo que sí sabemos es que el cerebro está encerrado en el interior del esqueleto, a oscuras, recibiendo mensajes codificados de los distintos sentidos, y eso está tan alejado de lo que supuestamente es la realidad que cabría decir que el cerebro está elucubrando todo el tiempo. Durante miles de años lo que le importaba al cerebro era sobrevivir, que no nos diéramos de cabeza contra las paredes. Pero ahora ése ya no es el objetivo esencial y vamos a necesitar tanta capacidad de cálculo para manejar la información que se avecina que nos hará falta un segundo cerebro, que está en los ordenadores.

–Nuestro cerebro –afirmas- no está a la altura de la circunstancias. ¿Qué es nuestro cerebro, algo portentoso o una pequeña chapuza?

-Estoy convencido de que el cerebro no está a la altura de las circunstancias, y que además no es algo nuevo en la historia de la evolución. Cuando surgen los primeros animales híbridos entre reptil y mamífero que fueron nuestros antepasados directos, aquel reptil mamífero acosado por los dinosaurios se tuvo que refugiar en el crepúsculo de la noche, donde su sistema de visión, el más perfecto del Universo, no le servía para nada. Y el cerebro reptilinio tuvo que inventar un segundo cerebro que le permitiera olfatear los peligros nocturnos sin necesidad de ver, y desarrolló también el sentido del tacto. Así que en la historia de la evolución ya hemos creado un nuevo cerebro, y ahora estamos otra vez en esa posición. Este segundo cerebro será el resultado de la fusión entre el hombre y la máquina. Un motor de coche tiene decenas de chips y en el futuro los cuerpos humanos tendrán casi tantos chips como un motor de coche.

-¿De quién se siente más cerca, de la visión de Daniel Dennett cuando afirma que somos una máquina que carece de espíritu, o de la Chopra cuando alaba el poder de la mente?

-Creo que estoy más cerca de Dennett, porque no necesito más. Cuando veo este parentesco universal con todas las especies, que llega casi al nivel recóndito de los minerales, eso me permite pasar una hora reflexionando; miro a mis perros y me digo que a lo mejor les baja la laringe como les ocurrió hace 60.000 años a los homínidos, y entonces tendrá la resonancia suficiente para permitirles hablar. Creo que estamos desvelando secretos de la naturaleza tan enormes que mi capacidad de maravillarme se agota en esto.

-Hablando del poder de la mente, en su programa Uri Gëller fue capaz de dibujar en un papel lo que usted estaba pensando en ese momento. ¿Le convenció?

-Era un truco inteligente que no cuestionaba mis planteamientos. Hace unos años, cuando conocí a Gëller en Londres, lo suyo era aún muy raro para una mentalidad científica porque aún no éramos conscientes de que un 95% de la realidad es invisible. Yo no creo en la telepatía, pero mantengo mi curiosidad frente a estos fenómenos y los sigo estudiando, porque ¿quién sabe si un día habrá una máquina que me permitirá ver lo que hoy no vemos, la transmisión del pensamiento entre dos personas? Por fortuna la ciencia ha arrinconado a los dogmáticos y hoy es una comunidad mucho más abierta a la especulación de lo que fue en sus comienzos.

No estamos solos, pero sí incomunicados

-Parece que ya nadie niega que no estamos solos en el Universo, pero sí incomunicados…

-Lo que mató a Sagan fue constatar que es imposible que no haya vida en alguna parte del Universo, pero tan lejana que no podemos ponernos en contacto. Miller cree que la vida extraterrestre tiene que ser muy parecida a la nuestra, y astrobiólogos como Nealson afirman que la vida es una equivocación, así que recomienda a los miembros de su equipo: “ cada vez que veáis algo imposible, que no tiene sentido, fijaros bien porque podría ser vida ”. La capacidad de multiplicación de la vida es increíble; en los sitios donde ha surgido, la hay por todas partes, como es el caso de la Tierra. Es muy difícil científicamente pensar que no haya un planeta donde se den condiciones parecidas a las nuestras cuando sabemos que hay miles de millones de estrellas y de sistemas con sus planetas en este Universo en expansión.

-En opinión de Lovelock nuestro planeta ha entrado en la senectud. Si en el 2050 seremos 9000 millones, ¿tendremos necesariamente que colonizar el espacio para sobrevivir?

-Los físicos de partículas están demostrando que la vida es un fenómeno fundamental que modula al planeta e incluso al Universo. Las cianobacterias, que tienen millones de años, fueron las que crearon la atmósfera y pusieron en ella ese 21% de oxígeno que ha permanecido inalterable y ha permitido a los organismos funcionar. Y si lo hicieron las cianobacterias, sería muy difícil que nosotros, no más inteligentes pero sí más complejos, no lográramos modular el Universo. Tengo amigos astrónomos empeñados en descubrir los mecanismos por los cuales podríamos alejar la Tierra del Sol, ya que dentro de mil millones de años el planeta se calentará mucho y será irrespirable. Tenemos casi la tecnología necesaria para desplazar un poco la Tierra hacia órbitas más alejadas.

-¿Le han convencido los trabajos de Paul Davies para construir una máquina del tiempo?

-El viaje temporal al futuro ya lo hemos conseguido. Si dos amigos se van a Barajas y a uno lo montamos en un avión para dar la vuelta al mundo mientras el otro se queda en el aeropuerto, el reloj atómico del que regresa marcará que es más joven que el que se ha quedado. Newton se equivocó al creer que el tiempo es un valor absoluto e igual para todo el mundo. La dificultad está en los viajes al pasado; científicamente no hay razones que los impidan, salvo las famosas paradojas que son fácilmente salvables. Davies dice que necesitamos una máquina para viajar al pasado, y esa máquina o se encuentra en el Universo en forma de un agujero de gusano –que al contrario de un agujero negro tiene entrada y también tiene salida en otro tiempo- o la fabricamos nosotros.

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Aprender soñando

Nicholas Humphrey , uno de los mejores psicólogos del mundo, está convencido de que “ los sueños son una forma de conciencia muy sofisticada, uno de los mayores logros de la mente humana ”. Mediante los sueños, estaríamos aprendiendo a reaccionar a situaciones que más tarde se presentarán en la vigilia. En opinión de Humphrey, en los próximos años es previsible que aprendamos a vivir soñando, y que nos ayudemos para ello de máquinas que nos ayuden a soñar y potencien los estados de fertilidad creativa propios de los estados oníricos.

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Una vejez diferente

Disfrutar de una vejez diferente en la que no haya deterioro estará a nuestro alcance en menos de veinte años: “ Una de las cosas que hemos descubierto en estos últimos diez años –afirma Eduardo Punset - es que no estamos programados para morir, sino que la muerte se produce por un desgaste de materiales resultado de nuestra incapacidad para evitar las agresiones y para regenerar lo que ha sido dañado . Estamos a punto de descubrir la explicación de por qué una hidra o una salamandra tienen una capacidad de regeneración mil veces superior a la nuestra. Ahora sabemos el motivo por el que envejecemos, y de ahí a poder interferir en este proceso faltan muy pocos años ”.

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Perforadores y visionarios

Eduardo Punset distingue dos tipos de científicos: los perforadores ( drillers ) y los visionarios. Los primeros serían los especialistas, los hombres que cada vez saben más de menos, y también los que son galardonados con los premios Nóbel. Los visionarios, por su parte, serían los grandes generalistas, aquellos cuya mirada no abarca un pequeño fragmento sino toda la naturaleza y que han heredado la herencia de hombres como Darwin. En opinión de Punset: “ uno de los aspectos más interesantes de nuestra época es que estamos volviendo a la etapa anterior a la especialización, porque nos hemos dado cuenta de que el conocimiento nunca es fruto del aislamiento sino de la interrelación. No se habría podido secuenciar el genoma si no hubieran trabajado juntos genetistas, biólogos moleculares, científicos cognitivos y psicólogos evolucionistas ”.

Más información:

  • Cara a cara con la vida, la mente y el Universo . Eduardo Punset. Ediciones Destino.

 

 

Artículo publicado con el permiso de su autor.

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