Wicca, el orgullo de ser bruj@

 ©Spiral Tree Grove

 

Si reconoces a la Naturaleza como dios y guía, si practicas el amor fraternal y la vida ecológica, y si haces del respeto un principio de conducta, tal vez seas un wiccano sin saberlo. La Wicca, la religión más antigua del planeta, ha resurgido con fuerza en las últimas décadas. Su canto a la libertad y su extrema tolerancia han atraído a nuevos seguidores. Ellos son los brujos del tercer milenio y hoy ya no se esconden, sino que se muestran orgullosos de seguir la vieja “senda de los sabios”.

 

Por: Concha Labarta

 

Fue la doctora Margaret Murray quien encontró los primeros indicios de la antigua religión hace 25.000 años, en pleno Paleolítico. De esta época proceden la representación del dios de la caza como un hombre con cuernos, y la veneración la diosa de grandes senos y vientre hinchado, símbolo de la fertilidad. Deidades tan antiguas como el hombre que con el paso de los siglos siguieron presentes, adaptadas a las nuevas situaciones. A comienzos de la era cristiana, en algunas áreas de Europa, los wiccan o sacerdotes pasaron a desempeñar un rol esencial como mediadores entre los hombres y sus dioses. Aquellos wiccan, que dominaban por igual la herbolaria, la magia y la adivinación, fueron temidos y respetados y ni uno sólo jefe de clan se hubiera atrevido a tomar una decisión sin consultar antes a su Consejo de sabios.

Sin embargo habrían de llegar épocas mucho más oscuras. En el siglo XV el Papa Inocencio VIII emitió su bula contra las brujas. Comenzaba la persecución y los procesos que llevarían a la hoguera a cientos de personas durante tres siglos. Los wiccanos fueron acusados por la inquisición cristiana de adorar al diablo, y así se gestó una leyenda negra que estaba muy alejada de la realidad. Porque el wiccano jamás había adorado otra cosa que no fuera a la naturaleza y sus poderosas energías. El era panteísta, pero nunca satánico.

 

El renacimiento de la Wicca

Y sin embargo, a pesar de aquellos tiempos de horror, la Wicca ha llegado intacta hasta nuestros días. El verdadero artífice de su renacer fue Gerald Gardner , un británico que en la década de los 50, además de confesar públicamente su condición de brujo, publicó dos libros titulados “ La brujería hoy ” y “ El significado de la brujería ”, que tuvieron la virtud de volver a poner en contacto a los adoradores de la naturaleza. Ni el mismo Gardner imaginaba la repercusión de su trabajo. Sus libros demostraron que eran muchos los que seguían fieles a las más antiguas creencias del hombre. La Senda del brujo seguía tan viva como lo había estado siempre, y a partir de entonces no hizo sino crecer y aumentar el número de sus seguidores, que reclamaron para si el orgullo de ser brujos.

La antigua religión hoy es conocida mundialmente, atrayendo a mayor número de practicantes que nunca, hombres y mujeres que abrazan el objetivo wiccano de convertirse en seres mucho más completos, libres y armoniosos. En 1974 se formó el Consejo Americano de brujas, formado por 73 hechiceras de diferentes tradiciones. Y en ese mismo año, en el encuentro celebrado en Minneapolis, se elaboró un documento que incluía las 13 máximas de las nuevas religiones neopaganas, la llamada Rede Wicca , compuesta por principios entre los cuales se incluían la práctica de rituales para armonizarnos con el ritmo natural de las estaciones; el modo de vida ecológico; la creencia en que lo sobrenatural forma parte de la naturaleza desconocida del hombre, que puede despertarse; la creencia en la polaridad masculina y femenina del Poder Creador, sin que ninguno predomine sobre el otro; la atención al mundo interior y los procesos subconscientes de la mente: la ausencia de jerarquía; la unión de religión, magia y sabiduría en una única senda; el compromiso con la vida y con el futuro; el respeto a las otras creencias; y la no aceptación del concepto de mal absoluto.

En suma, tal como quedó recogido por el Consejo Americano de Brujos, un wiccan o brujo no es un mero título, sino una persona que trata de vivir sabiamente y en sintonía con la naturaleza. Brujo es quien se conoce a si mismo y es paciente, quien posee equilibrio y pone orden en sus palabras y pensamientos, brujo es quien se sintoniza con los ciclos de la Tierra y mantiene su cuerpo saludable, brujo es el que medita y honra a sus dioses. Porque en esencia la Wicca es un sistema de creencias, o mejor una forma de vida, basada en las energías de la naturaleza, el amor fraternal y el equilibrio universal.

 

Aclarando malentendidos

Para el wiccano, el aspecto femenino de la divinidad está representado por la Luna, y el masculino por el Sol, y por ello se rinde culto al dios y a la diosa indistintamente, que son la versión occidental del yin y el yang, ya que ambos son imprescindibles para la vida. La Wicca, por otra parte, no posee ningún libro sagrado, ni tampoco se fundamenta en dogmas, pero sí presenta un sólido sistema de valores en el que el respeto por otras religiones ocupa un lugar central. La Wicca no se basa tanto en la creencia como en la experiencia, y no excluye a nadie por principio, con independencia de su sexo, edad o cultura.

Pese a la opinión mayoritaria, la Wicca no es equivalente a la magia, aunque muchos de sus seguidores recurren a ella. En cualquier caso, su uso de la magia está siempre limitado por el principio básico de no infligir daño a ningún otro ser vivo: “Haz lo que quieras, pero sin dañar a nadie”. Otra de sus premisas, la llamada “ley de triplicación”, reza que todo lo que hagas, sea bueno o malo, te será devuelto multiplicado por tres; si dispensas amor, recibirás amor; si das odio, atraerás más odio. Para el verdadero wiccano la magia no tiene color, no es blanca ni negra, y lo único que cuenta son las intenciones de quién la maneja.

Convertirse en wiccano no es un acto inmediato, sino un proceso que requiere tiempo y que exige aceptar la filosofía de la vieja religión. La iniciación suele ser siempre individual y anónima: uno se confía a las deidades de la naturaleza y promete que respetará sus normas. A partir de ese momento ya es wiccano, y puede ejercer como tal en privado, o bien participar el rituales colectivos formando parte de los coven o agrupaciones de brujos, normalmente compuestos por trece miembros liderados por una gran sacerdotisa, que se reúnen para llevar a cabo sus celebraciones. Precisamente a raíz de la publicación de los libros de Gardner, muchos de estos coven, que habían seguido operado en secreto en toda Europa durante siglos, salieron a la luz. En nuestros días se reúnen abiertamente en lunas llenas y fechas especiales para celebrar en común su particular comunión con las fuerzas de la naturaleza, y en algunos países como Gran Bretaña gozan de espléndida salud y sus rituales son multitudinarios.

La palabra aquelarre nos trae inmediatamente asociaciones con la idea del diablo. Es cierto que el dios wiccano, representado comúnmente con cuernos, se ha identificado con el Maligno. Sin embargo, los wiccanos no creen en Satán, a quien consideran una figura de la cultura cristiana completamente ajena a su tradición. Sus rituales consisten en mezclarse con la naturaleza y rendirle culto, pero en ellos jamás utilizan nada que esté vivo ni muerto, no hay presencia de sangre ni cadáveres de animales. Las hierbas, las velas, el agua, la sal o la arena son los elementos mágicos del auténtico wiccano. Y jamás recurren a la magia para atacar a nadie, tan sólo para defenderse si llega la ocasión. Únicamente existe un ritual, llamado “El Gran Ritual”, en el que se practica sexo, pero contra lo que se pudiera pensar no se trata de una orgía, sino de un acto íntimo con el que ellos celebran la unión de los dos principios.

Puesto que respetan a todas las religiones por igual, el wiccano jamás comete sacrilegios, ni mucho menos pacta con entes malignos. Tampoco pueden ser considerados una secta, puesto que carecen de líder y nadie les obliga a permanecer en ella. El wiccano hace de la libertad un derecho inalienable y son de natural comedidos y discretos, de manera que es difícil encontrar a un verdadero wiccano alardeando de su condición de brujo.

 

Ser wiccano

El wiccano se siente parte de la naturaleza y cree que los ríos, las plantas o las estrellas son sus parientes. Se cree un miembro de la gran familia universal y busca vivir en armonía con los elementos. Por eso el wiccano honra las estaciones en su vida diaria, respeta los ciclos de nacimiento, crecimiento, cosecha y descanso, y cree asimismo en la reencarnación. El wiccano piensa que tras cada problema se esconde una oportunidad de crecimiento y trabaja por el bienestar colectivo.

El wiccano se apoya en la Luna para ayudar y sanar a otros. Comienza sus proyectos con luna creciente, los energetiza en luna llena, y limpia las obstrucciones en luna menguante y luna oscura. Puesto que abraza el panteísmo, encuentra lo divino en todas partes y en cualquier lugar y circunstancia puede hacer su círculo sagrado, invocando a los cuatro puntos cardinales, al planeta y al Cosmos. El wiccano presta asimismo gran atención al mundo de los sueños y explora otras dimensiones, de las que extrae conocimiento y poder.

Todo wiccano se siente comprometido a luchar contra la polución física y espiritual del planeta en que vive. La naturaleza es su maestro y su libro sagrado. Y sus herramientas son el athame o cuchillo ritual, la varita para dirigir las corrientes de energía, el caldero que simboliza el vientre materno, la escoba para los rituales de limpieza y protección y el incensiario para arreglar sus altares. Cada practicante utiliza un libro, llamado “Libro de las sombras”, en el que registra los rituales, hechizos y todo cuanto se relacione con su faceta de brujo. Y lleva también un Libro de sueños, un diario onírico donde anota sus experiencias nocturnas.

Por lo general, el verdadero wiccano considera una imprudencia aceptar dinero a cambio de sus trabajos, y cree que su poder es en última instancia un regalo que pertenece al dios o a la diosa, y que él debe manejar con sumo cuidado. Todo lo que toma de la tierra, lo retribuye más tarde, y su comportamiento es irreprochable a los ojos de la sociedad. La Wicca es un sistema de creencias luminoso y el wiccano practica el pensamiento libre y se involucra en el compromiso del crecimiento personal. Para él, la Senda es un camino entre otros muchos, una alternativa que no reclama exclusividad, es la vía de los sabios, tan antigua como la historia del hombre, tan viva como lo ha estado siempre.

 

******

Calendario brujo

Sanhain. 31 de octubre . Año Nuevo de los brujos, para ellos se trata del día del año en que el velo entre el mundo del hombre y el mundo espiritual es más fino que nunca.

Yule. 21 de diciembre . Fiesta pagana que celebra el renacimiento del dios. Se decora un árbol con palomitas de maíz para pedir prosperidad a los espíritus.

Imbolc. 2 de febrero . Celebración de la primavera. Fiesta de la Candelaria. Se encienden velas y lámparas para representar la época más luminosa del año.

Ostara. 21 de marzo . Es el momento de olvidar y tirar aquello que nos disgusta de nuestro pasado.

Beltane. 30 de abril . Celebración de los esponsales entre el dios y la diosa. Se baila alrededor de una hoguera y se practican rituales sexuales.

Litha. 21 de junio . Se celebra el solsticio de verano. La tradición druida afirma que hay que quemar pieles de naranja mientras pedimos un deseo al dios.

Lammas. 1 de agosto . Momento de la cosecha y del comienzo de los proyectos. La tradición lo celebra amasando barras de pan.

Mabon. 23 de septiembre . Se celebra el equinoccio de otoño. La diosa pierde momentáneamente a su consorte, que renacerá de nuevo en Yule. Momento para la reflexión.

Cómo se traza un círculo sagrado

Traza en la tierra con tu athame o cuchillo ritual un círculo en la tierra, comenzando por el norte, después el este, el sur y el oeste, hasta terminar de nuevo en el norte. Mientras lo haces, imagina que un potente rayo blanco o azul sale de tu cuchillo y penetra en la tierra. Cuando hayas acabado el círculo, visualiza una burbuja azul tan alta como tu persona, que rodea todo el espacio. Invoca a continuación a las cuatro direcciones y reza tus oraciones para el dios o la diosa. Después, danza o toca el tambor dentro del círculo, para así concentrar en él las energías.

Ese lugar se habrá convertido en tu sitio de poder, de modo que te será posible realizar en él tus rituales, invocaciones, meditaciones u oraciones. Cuando finalices, deshaz el círculo siguiendo los mismos pasos a la inversa: primero da gracias por los favores concedidos, después despide las energías danzando o tocando un tambor. Por último, despide a cada uno de los puntos cardinales y borra el círculo con tu escoba.

Hechizos para atraer la abundancia

Para que el dinero entre en nuestras casas, los wiccanos aseguran que nada resulta tan sencillo y efectivo como colocar en la puerta dos espigas de trigo cruzadas, que hayan sido previamente rociadas con agua bendita.

Un hechizo, algo más elaborado, que igualmente atraerá la prosperidad a nuestras vidas, requiere de una maceta con tierra, siete monedas, siete semillas de girasol, dos velas de color verde y marrón y una copa con agua mineral.

En primer lugar enterraremos las siete monedas en el fondo, y las siete semillas al ras de la maceta. Después, encenderemos las velas, colocando la marrón a la izquierda de la maceta y la verde a la derecha. Riega después la maceta con el agua de la copa mientras recitas el siguiente encantamiento: “Que el poder del Sol actúe en este encantamiento trayendo el bienestar a mi vida. Yo riego las semillas del girasol con esta agua y riego el árbol de la prosperidad con este hechizo”. Deja que las velas se consuman en su totalidad y después cuida la planta con esmero, o regálala a un amigo.

Los inciensos del brujo

Mirra : Se usa para limpieza de personas y lugares y para potenciar los rituales. Es muy eficaz contra el mal de ojo.

Rosa : Proporciona paz y potencia los instintos sexuales. Se utiliza para calmar las disputas domésticas y para sentirnos cómodos en nuestro propio cuerpo, olvidando los complejos.

Jazmín : Atrae la abundancia y la buena suerte en el amor. Alivia la depresión y nos quita las preocupaciones e inseguridades sobre el futuro.

Sándalo : Eficaz protector y limpiador de personas y lugares, que favorece además la autoestima y eleva el espíritu.

 

Artículo publicado con el permiso de su autor.

Volver a inicio